La migraña es un trastorno neurovascular complejo y altamente discapacitante que afecta a más de 1 billón de personas a nivel mundial. Suele aparecer en la adolescencia, pero es más prevalente en aquellos con edades entre 35 y 45 años. Es más común en mujeres y es una de las principales causas de ausentismo laboral. Su alta prevalencia genera un gasto anual a la sociedad de alrededor de 20 billones de dólares, por lo que se trata de un problema de salud alarmante. Sin embargo, varios estudios han sugerido diferentes alternativas para la prevención y tratamiento de esta enfermedad, con el objetivo de mejorar la calidad de vida de quienes la padecen. (1)
Imagen tomada de la American Headache Society (AHS) y modificada para fines comprensivos
En el mundo en el que nos desarrollamos día a día, ya sea como estudiantes, profesionales, e incluso como amigos, padres o hijos, nos vemos agobiados por una infinidad de responsabilidades que ocasionan un descuido de nuestra salud. En este contexto, es cuando se desarrollan diferentes enfermedades, una de ellas es la gastritis.
La gastritis es una enfermedad caracterizada por la inflamación de la mucosa gástrica y es identificada a partir de una endoscopia (1). La aparición de esta afección es más común de lo que imaginamos, e incluso es probable que muchas personas en algún momento de su vida la hallan padecido o la desarrollen con el tiempo.
La gastritis se caracteriza por presentar ardor en la parte alta del abdomen.
Desde que inició la pandemia de Coronavirus, numerosos estudios han buscando encontrar el manejo adecuado de la enfermedad, probando un sin número de fármacos. A continuación veremos los resultado obtenidos del estudio publicado el 7 de mayo del presente año, donde se evaluó el uso de Lopinavir-Ritonavir en adultos hospitalizados con COVID -19 grave.
La lista de pacientes elegibles se obtuvo de la base de datos sobre pacientes con RT-PCR positivo para el SARS-CoV-2 en una muestra del tracto respiratorio analizada por el Centro local para el Control de Enfermedades (CDC) o por un laboratorio de diagnóstico designado.
Los pacientes que fueron incluidos debían tener una muestra positiva en RT-PCR, tener neumonía confirmada por imágenes de tórax y tener una Saturación de oxígeno del 94% o menos, con una relación PaO2/FiO2 de a 300 mmHg o menos. Los criterios de exclusión incluyeron la presencia de cualquier condición que no permitiera seguir el protocolo de forma segura, alergia conocida al Lopinavir-Ritonavir, enfermedad hepática grave y le decisión de un médico que considerase que la condición del paciente no le permitiría ingresar al estudio.
De los 199 pacientes que se sometieron al estudio, 99 pacientes fueron asignados a recibir Lopinavir-Ritonavir y 100 pacientes a la atención estándar. Los pacientes asignados a Lopinavir-Ritonavir no tuvieron un tiempo de mejoría clínica diferente al de los pacientes asignados a la atención estándar.
Los pacientes del grupo de Lopinavir-Ritonavir tuvieron una estancia más corta en la unidad de cuidados intensivos (UCI) que los del grupo de atención estándar, además, el porcentaje de pacientes con mejoría clínica en el día 14 fue mayor en el grupo de Lopinavir-Ritonavir que en el grupo de atención estándar. No hubo diferencias significativas para otros resultados, como la duración de la oxigenoterapia y la duración de la hospitalización.
Para finalizar este ensayo aleatorizado encontró que el tratamiento con Lopinavir-Ritonavir agregado a la atención de apoyo estándar no se asoció con la mejoría clínica o la mortalidad en pacientes gravemente enfermos con COVID-19 diferente de la asociada con la atención estándar sola. Estos datos iniciales deberían servir para que en futuros estudios se evalúe la combinación de estos medicamentos con otros con el fin de alcanzar el tratamiento definitivo de la infección causada por SARS-CoV-2.