El 25 de diciembre de cada año se celebra la Navidad en gran parte del mundo. Nacida de los banquetes del solsticio de invierno en Escandinavia y del Saturnal Romano. Transformada por los misterios de una divinidad encarnada. La magia de esta fiesta une a creyentes cristianos tanto como a no creyentes que, a pesar de ello, son invadidos por la alegría de un encuentro cálido y fraterno.
Con diciembre llegan las luces de colores, los villancicos, los disfraces, los dulces y regalos. Llegan las reuniones familiares y las cenas con amigos. Aunque, este año, todo ello tiene un matiz distinto. Los cambios obligados que experimentó la humanidad al atravesar la crisis sanitaria más grande del siglo, no tienen más que dejar huella también en esta importante fecha.
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