Autor: Juan José Moscoso Vanegas
Son casi 8 años desde por primera vez entré como estudiante a las aulas de medicina, poco a poco me fui adentrando y formando parte de la cultura, tradiciones, mitos, fantasmas y secretos que rodean a la educación médica.
Medicina de la Universidad de Cuenca, una de las 4 Facultades inicialmente fundadas en 1987; han pasado 153 años desde que, ahí en donde queda el museo de medicina, empezó a desarrollarse la historia de nuestra formación profesional y de nuestra identidad como médicos. Los médicos y médicas graduados de la Universidad de Cuenca.
¿Y qué nos caracteriza a los de la Estatal? Mucho sabrán las jefas de enfermería de cada universidad y de cada interno o interna cuando llegan en “jabas” cada 6 meses, pero si, cada universidad deja una huella en sus estudiantes, en realidad nosotros somos parte de la U y la U de nosotros.

La universidad lo cambia todo, se transforma por una coincidencia de vocación, espacio y en mi caso la nota en el ENES ya extinto, en el lugar en donde vas a conocer a las personas que van a ser tus amigos por el resto de la vida, es el lugar en donde te haces adulto, tomas tu primera cerveza, te enamoras, en donde entre horas de clase disfrutas del
sol con tus amigos, en donde largas horas de estudio, las interminables diapositivas, los exámenes y las buenas/malas notas, las actividades extracurriculares vienen a socorrer a nuestras pasiones con el ping pong de horas libres, un cuarenta, un partido de fútbol, básquet, voley, o la música, eterna confidente de todas nuestras actividades.
Nada se compara a la fiesta de quintos, el concierto, las jornadas o por lo menos podemos decir que nadie ha pasado nada como el bautizo, eso nos caracteriza como grupo, la academia y esas experiencias dentro de la U moldean quién serás, tu identidad propia como médico.
Gracias al sueño colectivo de un maravilloso grupo de gente que formaron parte de Ciencias Médicas VIVE y MED VIVE, gracias a Arianna, Marllit, Juan Diego, Xavier, Michell y Paúl; a todos los estudiantes que confiaron en nuestro movimiento por 3 años, llegué a
representar a AEM (Asociación Escuela de Medicina) por 1 año, fue una experiencia increíble, que me permitió reconocer la responsabilidad de rescatar las costumbres propias de nuestra tradiciones como estudiantes.
Hoy 51 años tras su primer lanzamiento, con una lucha de casi 3 años, el diario estudiantil Pulso regresa en formato digital, necesario en nuestros tiempos para manifestar la realidad de los estudiantes, tener un espacio para la discusión de temas de interés, un lugar para las caricaturas y los poemas, un lugar en donde los estudiantes colaboran con la construcción
de la sociedad que hoy más que nunca utiliza el medio digital ante las adversidades.
A las personas que lo hacen posible quiero manifestarles mi más grande admiración y mis felicitaciones por hacer realidad PULSO, espero que esta huella que ya han reimplantado en la conciencia colectiva perdure mucho más ahora que gracias a su compromiso hemos alcanzado el medio digital.
Un saludo y agradecimiento al Dr. Bernardo Vega y al Dr. David Achig por sus oídos atentos, ayuda real y constante.

De izquierda a derecha visto de frente: Juan Ochoa, Jorge Cajamarca, David Enriquez, José Enrique Carpio, Francisco Crespo, Juan Ignacio Cobos, Daniel Freiré y Emilio Maldonado 
Roberth Aguirre, Juan José Moscoso, Mauro Crespo, Andrés Romero, Pierre Villafuerte, Daniel Cárdenas, Fernando Balarezo, Pablo Jacome, Juan Ochoa, Juan Ignacio Cobos
