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De regreso a prácticas presenciales

Hace algunos días, las autoridades de la prestigiosa Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de Cuenca, confirmaron el retorno de sus estudiantes a las actividades presenciales, al menos en lo que compete a actividades prácticas. Esta decisión ha causado gran controversia entre los estudiantes.

Desde el mes de marzo, las puertas de la Universidad de Cuenca (en sus establecimientos físicos) se encuentran cerradas para todos sus estudiantes.  Esto como medida preventiva en el contexto de la pandemia. Sin embargo, las actividades académicas se han venido realizando de forma más o menos regular, en la modalidad virtual; con todas las deficiencias y situaciones que esto conlleva.

A petición de varios estudiantes, y teniendo en cuenta que muchas de las asignaturas que forman parte de la malla curricular de la carrera de Medicina, son necesariamente prácticas, las autoridades han tomado, finalmente, la decisión de retomar estas actividades de forma presencial.

Las opiniones de los estudiantes se encuentran divididas, con respecto a estas nuevas disposiciones. Por un lado, se expresan quienes no están totalmente de acuerdo con retomar las prácticas presenciales; entre sus razones están: el miedo al contagio, el miedo a ser portadores de la enfermedad y transmitirla a sus seres más cercanos, la dificultad en el transporte desde sus sitios de residencia, teniendo en cuenta que varios estudiantes se encuentran actualmente fuera de la ciudad.

Por otro lado, están quienes respaldan las decisiones tomadas por las autoridades, sus argumentos incluyen: la necesidad de complementar lo aprendido en las clases teóricas (online) con la práctica. Además, la imposibilidad de aprender varias técnicas y procedimientos, que como sabemos, son indispensables en la formación médica. También es cierto que, en muchos casos, las clases virtuales no han logrado conseguir los objetivos de aprendizaje planteados para cada asignatura.

Parece ser que el regreso a las actividades prácticas es definitivo, a menos que, por motivos de fuerza mayor se tenga que posponerlas. Los estudiantes que por situaciones varias no puedan cumplir con esta actividad, deberán presentar su respectiva justificación. Las autoridades han mencionado que se actuará con toda flexibilidad para no perjudicar a ningún estudiante. En cualquier caso, se recomienda a los estudiantes tomar todas las medidas de precaución necesarias, y utilizar los equipos de protección personal correspondientes a cada actividad. Después de todo, como estudiantes de medicina, conocemos y estamos en la plena capacidad de poner en práctica las medidas de bioseguridad que han sido tema de varias clases.

¿NOS CONVIENE EL CAMBIO DE COLOR EN EL SEMÁFORO?

Hace algunos días, los COEs cantonales tomaron la decisión de cambiar el color del semáforo de rojo a amarillo en varias ciudades. Con esto se disminuye de forma considerable las restricciones que se tenían para controlar la propagación del COVID-19. Algunos lugares como Aguarico en Orellana o Daule en Guayas, han pasado ya a verde, este lunes 1 de junio. Pero, ¿se encuentra Ecuador listo para pasar a esta siguiente fase? Es lo que muchos se han preguntado. ¿Cuáles son los riesgo que este cambio de semaforización podría tener?

En ciudades como Cuenca, ya se han abierto algunos negocios. Y se puede observar personas (no pocas) transitando con bastante normalidad. Sin embargo, los servicios de salud aún se encuentran copados de pacientes infectados.

Tal parece que mientras más pasa el tiempo, y mientras más se debilita la economía global e individual, la enfermedad pasa a transformarse en una suerte de riego-beneficio. ¿Hasta qué punto un grupo familiar puede sostener su integridad en un escenario que no escatima gastos y en el cual los ingresos son escasos? Parece ser que hemos llegado ya a ese punto. Esto resulta ser cierto sobre todo para las familias más desfavorecidas. Cada salida en busca de restaurar una economía que palidece, es semejante a una ruleta rusa; una lotería inversa en la que todos participan y cualquiera puede perder.

Es temprano aún para afirmar si las decisiones tomadas por las autoridades han sido las más acertadas o no. Sin embargo, varios expertos en el tema, aseguran que es muy probable que en los próximos días veamos un aumento súbito del número de casos. Este es el momento en el que se pondrá a prueba la eficiencia y la capacidad de nuestros sistemas de salud, así como la adaptabilidad de otros sistemas, tales como el económico, político y de justicia.

No obstante, también es cierto que las cifras de los próximos días dependen en gran medida de los hábitos de distanciamiento e higiene personales. Y también, de la efectividad de los protocolos instaurados por negocios, empresas y municipios, para la llamada «nueva normalidad».

Ecuador en Jaque – Opinión

Hace una semana en Ecuador la educación estaba en juego, ya que desde el Gobierno Central se propusó reducir el presupueto de todas las universidad públicas del país, lo que generó varias reacciones en ámbito educativo sobre todo superior, lo que generó una «revolución» en los estudiantes universitarios, los cuales salieron a las calles que en mi parecer fue una actuación desproporcionada tomando en cuenta los tiempos en los que vivimos.

Estudiantes y profesores convocan nueva protesta contra recortes ...
FUENTE: EL MERCURIO

Hoy, el Gobierno Central ha tomado la decisión de reducir las horas de trabajo en la función ejecutiva y a los docentes; sin embargo se debe aportar el mismo impuesto al IEES ¿Es esto justo? Otra de las propuestas fue liberar el precio de la gasolina y mantener el presupuesto de las universidades públicas (un plan inconstitucional); entre otras medidas. Ahora que las univeridades públicas lograron mantener el presupuesto acosta de los estudiantes, lo que realmente se espera, es que las instituciones agradezacan el esfuerzo e inviertan de una manera en la que se pueda ver las obras sobre todo mientras pasa la emergencia sanitaria, que lleguen a las personas más vulnerables, a estudiantes que no poseen redes de conexion a internet, que no poseen computadoras; el resultado se verá a largo plazo y aunque hay ciertas autoridades que están haciendo el mayor esfuerzo, tambien existen otras que no.

En conclusión, un país que se ha llenado de corruptos sin escrúpulos, que ha dejado a un país en la borda, en la cual se ven afectados tanto sistemas de salud, educación, y sobretodo trabajadores; ese personal que saca adelante un Ecuador en crisis, lo único que puede mantener vivo es la educación, esperemos que los tiempos mejoren y el país salga a flote.

Estudiantes de Ecuador retoman protesta contra presupuesto 2019 ...
«LA EDUCACIÓN ES EL ARMA MÁS PODEROSA QUE PUEDES USAR PARA CAMBIAR EL MUNDO» NELSON MANDELA
FUENTE: TeleSur

LA PANDEMIA DE LAS DESIGUALDADES

Imagen disponible en: https://www.planv.com.ec/historias/sociedad/guayas-batalla-con-la-informalidad-la-pobreza-y-el-coronavirus

Decir que la pandemia afecta a todos por igual, es analizar la situación con falta de perspectiva, y quizás es también una muestra de la insensibilidad que caracteriza a las generaciones del milenio.

COVID19 ha sido un evento que ha venido a cambiarlo todo, un suceso histórico sin precedentes, que sin duda dejará una huella que difícilmente pueda ser borrada. La manera de trabajar, estudiar, alimentarse, convivir y la vida misma, han tenido que cambiar para poder enfrentar la crisis contemporánea. Esta adaptación ha sido posible para algunos sectores de la población, pero para los más pobres, se ha vuelto algo insostenible. La pandemia ha hecho, por lo tanto, más visible la violencia estructural que siempre ha estado presente en nuestras sociedades (entendida como una forma de violencia no visible, que crea sufrimiento sobre los más vulnerables, con base en las estructuras sociales), profundizando las ya existentes desigualdades humanas.

Los sectores más pobres no han podido lidiar con el problema, en comparación con las clases sociales más acomodadas. La recomendación inicial -sin discriminar ninguna condición- fue entrar en aislamiento social de manera permanente para evitar la propagación del virus. Y fue una medida que se acató. Las familias se enclaustraron en sus hogares, bajo la protección de sus techos, las actividades económicos cesaron, y por lo tanto se utilizaron ahorros, préstamos o cualquier otro medio de sustento. Sin embargo, lo anterior fue solo aplicable para quienes poseían una casa que les brindara seguridad, trabajos estables que les permitieran ahorrar, medidas higiénico-sanitarias que les brindaran un ambiente protector, y en cambio, para los que no disponían de esto, solamente hubo ambientes amenazantes, hambre, escasez absoluta, miedo, y como corolario, desinformación. Todo lo anterior, condicionó que miles de personas se plantearan el dilema: morir de hambre en el confinamiento, o de COVID en las calles. Y las estadísticas son claras respecto a qué decisión tomaron muchos de ellos.

Los contrastes son claros e identificables, y me gustaría poner un par de ejemplos. Las clases sociales más favorecidas, cuentan con los medios para evitar el contagio y disfrutar de la estancia en casa: disponen de dinero para subsistir, adquirir comida e implementos de protección personal, internet, telefonía, y en el caso de la región del litoral -que vive épocas de climas implacables-, sistemas de ventilación, servicios de agua potable y alcantarillado. ¿Qué pasa sin embargo, con los más pobres? Estos viven en «casas» donde habitan además otras 5 familias, no disponen de agua potable o sistemas de eliminación de deshechos, el jefe de familia era un comerciante informal que nunca pudo ahorrar lo suficiente por sus bajos ingresos, no hay internet o teléfono, y tampoco hay medios para comprar comida, no como se debería, ni geles o desinfectantes, tampoco mascarillas, y si lo hacen, utilizan la misma hasta que físicamente no se pueda más.

Por lo tanto, es la estructura de la sociedad, la que condiciona este sufrimiento sobre ellos, y no es el COVID el único factor, o el más importante, sino más bien acentúa aún más las desigualdades que ya existían en nuestra sociedad, haciéndolas más profundas, más inquietantes, más letales.

Debería repensarse si esta guerra es en contra de un microorganismo en forma de corona, o más bien sobre las profundas diferencias que tiene nuestra humanidad.

Fuente: Ulloa, J., & Romero, M. J. (2020). COVID19 Y POBREZA: Un análisis de la situación ecuatoriana. (J. Ulloa, Ed.) (pp. 1–2).

Desde mi pedacito de cielo

Desde hace dos meses todo lo que viene a mi memoria son recuerdos relacionados con mi estancia en Cuenca, es realmente imposible creer que han pasado más de tres años desde que salí de mi casita, en rumbo a conseguir mi profesión. En el camino he vivido todo tipo de experiencias desde las más hermosas, hasta las más afligidas. He tenido la oportunidad de hacer amigos, aprender y conocer a mis docentes. Hoy en día me da tanta nostalgia saber que todo cambió y se me hace muy lejana la idea de volver a la ¨normalidad¨.

La forma de vida de mi ciudad natal también ha sufrido los estragos de esta pandemia. Cuando tenía la oportunidad de venir a mi ranchito, se sentía paz, alegría, las calles estrechas se inundaban de vida y al pasar por las cafeterías un olor a café inundaba mi ser. Ahora, se ha perdido esa vivacidad de mi gente, de las poquísimas veces que me ha tocado salir, es evidente no admirarse del panorama desolador.

Me surgen muchas inquietudes con respecto a las nuevas medidas tomadas por el gobierno. ¿Será qué todo saldrá bien? ¿Están las personas preparadas para salir? todo lo hecho antes ¿Se vendrá abajo? Creo que no solo yo me pongo a pensar en estas interrogantes, y aunque intente confiar en que todo saldrá bien, me queda esa espinita que no todos van a ser respetuosos, no todos son conscientes de las consecuencias letales del virus, no todos se preocupan por sus seres queridos. Es muy injusto que gente buena, honesta, que se cuida, tenga que pagar los platos rotos de personas irresponsables. Lastimosamente nos ha tocado ver esa realidad.

Mi pedacito de cielo no está exenta del virus, poco a poco se comienza a bajar la guardia, más personas comienzan a salir a las calles y así como hay quienes se protegen y están al margen de las normas, nunca falta quien ande por las calles sin cumplir las medidas de protección, violan el toque de queda, hacen reuniones a escondidas. Por tales motivos es usual escuchar en la radio o ver por la televisión que hay un aumento de casos. Noticia que nos alarma a todos quienes vivimos aquí, porque sabemos que las condiciones de salud no son las óptimas.

De nuevo en la calle

Hay un ritmo selvático latiendo ahí abajo; el eco de los tímidos pasos marchando con un miedo palpable, una tradición de la cuarentena, se está empezando a esfumar mucho antes de lo acordado tácitamente por todos nosotros.

Estoy desde la cornisa del cielo, mirando con desesperanza y agobio, como la historia se escribe con cada nuevo individuo que decide salir a la calle a componer una nueva normalidad matizada con una serenidad fingida, inoportuna, incongruente.

Porque va a colapsar, las cifras se elevarán, y las cosas se conjurarán a peor. ¿Y saben una cosa?

No es culpa suya.

Durante horas de la mañana, el centro de la ciudad (Cuenca-Ecuador) se llena de voces desesperadas. Fuente: Diario el Mercurio.

Las personas no habrían podido hacerlo por sí mismos. Solo son niños grandes que creen que estar encerrados es su nuevo tiempo de vacaciones, una oportunidad para estar en familia, crecer personalmente o empezar un negocio.

Una sociedad cuerda les habría explicado las cosas como realmente son, con puntos y comas, los hubiera mantenido dentro de sus idílicas preocupaciones dentro de cuatro paredes y los habría, maternalmente, conservado lejos del peligro.

Pero nadie comprobó que aquella figura de guardia, estandarte de todos quienes respiramos en este espacio de tierra, fuera lo suficientemente sensato y prudente para no intentar convertir sueños y esperanzas, en producción, economía, capital, costo y beneficio.

Es una demostración de fuerza. ¿Cómo se atreven a ignorar la autoridad? ¿Cómo se atreven estas personas a pensar por sí mismos en su salud?

Vamos a salir a obligarles a trabajar, deambular, comprar, pagar impuestos, porque así nos parece que tendremos más impulso económico.

El tránsito por las calles céntricas de la ciudad (Cuenca – Ecuador) en tiempos de cuarentena. Fuente: Diario El Mercurio.

Veo a niños claramente sin mascarilla, acompañados de sus hermanos menores saliendo a la tienda.

Veo a personas ejercitándose junto a los ríos, ensortijados en el verbo de la espuma, en las virutas de los nombres.

Veo amigos que deambulan juntos para conversar sin rumbo fijo.

Veo el centro de la ciudad, formado de un caudal interminable de automóviles, integrando un interminable hilo de imposiciones y pretextos.

Veo desde esta cornisa perdida en el cielo la indiferencia dibujada por aquellos que difunden lo conveniente para sí, y el silencio como recompensa en pos de sentir el sol en la piel una vez más. Excusas que serpentean por una senda entre matices de luces y de sombras, anillos de dorados contornos dibujados por la necesidad, la obligación y la nueva normalidad.

EL personal de salud bajo la mira de la DEPRESIÓN y la ansiedad

Ilustración de Paula de la Cruz para GK

El personal de salud, ya sea un médico, una enfermera, un paramédico y muchas personas más, quienes conforman este valioso equipo de trabajo, han tenido la oportunidad de ver nacer y morir personas día a día, siempre con la expectativa de brindar su apoyo en defensa de la vida.

No obstante, eso no significa que este equipo de profesionales han dejando de sentir dolor al ver cómo una persona pierde la batalla ante una enfermedad, más aún que el mundo está atravesando por una pandemia que, ha cobrado miles de muertes alrededor del mundo.

Ante la presión de la gran cantidad de casos de personas que acuden a un médico, ante la sospecha de contagio por COVID-19, el sistema de salud se ha desbordado causando un caos en los hospitales, donde los insumos médicos no dan abasto, y el personal se enfrenta a la posibilidad de no poder brindar su ayuda a todos por igual.

Todo esto ha llevado a un derrumbe emocional de varios integrantes del grupo de salud, en distintos hospitales del mundo, siendo atacados por la depresión y la ansiedad, de ver cómo miles de personas entran a un hospital sin la certeza de que puedan ver la luz del día nuevamente.

Varios noticieros internacionales han reportado que médicos, enfermeros, incluso choferes de ambulancia, han decidido terminar con sus vidas a través del suicidio debido a la dificultad que conlleva procesar esta situación que abate con la vida de familiares y amigos.

En Ecuador, esta realidad se suma a otros factores, que van en contra de los derechos que los médicos exigen para poder cumplir con sus funciones, tan primordial como equipos de protección para cuidar su integridad y la de sus hogares e incluso los insumos necesarios para tratar a los pacientes, situación dada por la mala gestión del gobierno.

Decidir quién vive o muere, no poder salvar el número de vidas deseado, ver a colegas morir y el temor a contagiarse son algunas de las situaciones que está viviendo el personal de salud en Ecuador al enfrentar al COVID-19.

Estos problemas ponen en la mente del personal de salud, niveles de estrés que conducen a alteraciones más complejas como trastornos de ansiedad y depresión, enfermedades que absorben la vitalidad mental de una persona, desgastando la motivación con la que cumplen sus funciones.

Universidades de China y Estados Unidos, realizaron un estudio, el cual fue publicado por la editorial Elsevier, donde el objetivo era determinar el estado de la salud mental del personal médico y de enfermería en Wuhan, China, primer epicentro de la pandemia.

La investigación determinó que el 36,9 % del total del personal estudiado (994 individuos) tuvo trastornos de salud mental por debajo del umbral marcado para el estudio, el 34,4% padeció trastornos leves, el 22,4% presentó alteraciones moderadas y el 6,2 % tenía alteraciones graves inmediatamente después de la epidemia.

Es importante comprender el trabajo de cada una de las personas que conforman el equipo de salud, ya que ellos experimentan el mismo temor como todo ser humano y se les debe brindar todo el apoyo, ya que ellos son la primera línea contra esta gran lucha.

Fuentes:

1.          Pastor Jimeno JC. Psychological effects of COVID-19. Arch Soc Esp Oftalmol [Internet]. 2020 Sep 1 [cited 2020 May 11];95(9):417. Available from: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC7301131/

2.          Dosil Santamaría M, Ozamiz-Etxebarria N, Redondo Rodríguez I, Jaureguizar Alboniga-Mayor J, Picaza Gorrotxategi M. Psychological impact of COVID-19 on a sample of Spanish health professionals. Rev Psiquiatr Salud Ment [Internet]. 2020; Available from: https://doi.org/10.1016/j.rpsm.2020.05.004

3.          Universo. Personal de salud en Ecuador estaría al borde de sufrir ataques de pánico, ansiedad y depresión por COVID-19 | Informes | Noticias | El Universo [Internet]. [cited 2020 May 11]. Available from: https://www.eluniverso.com/noticias/2020/04/12/nota/7810368/personal-salud-ecuador-estaria-borde-tener-ataques-panico-ansiedad

4.          Mayuri Castro. Médicos denuncian la falta de protección en el sistema de salud pública [Internet]. 2020 [cited 2020 May 11]. Available from: https://gk.city/2020/03/26/falta-insumos-proteccion-coronavirus/

RECORTAR Y RETROCEDER

Cuando todo pase no quiero volver a la normalidad que tanto anhelamos y que tanto mal nos hace.

Al inicio de la cuarentena lo que más esperábamos era que todo vuelva a ser como antes, pero en el transcurso nos damos cuenta que los cambios se están dando mientras se vive el confinamiento.

La naturaleza se ha recuperado, nos hemos vuelto más humanos, más conscientes de lo que realmente necesitamos. Sin embargo, hay cambios que se dan de un momento a otro, como el recorte presupuestario a las universidades públicas del país. Esto refleja que no todo está cambiando para crear soluciones, ahora cargamos con un problema que sin duda dentro de pocos años las consecuencias se verán evidenciadas en el retroceso del país. Nos están limitando los medios y recursos necesarios para el crecimiento de la sociedad: La Educación.

Imaginemos a la educación como la base de un edificio el cual constituye los cimientos para poder llevar a cabo la construcción de los siguientes pisos, que en su conjunto es la sociedad. Si no hay educación las consecuencias derivan en el incremento de la pobreza, corrupción, falta de ética, sistemas de salud, políticos y económicos deficientes e irresponsabilidad ambiental, por mencionar unos pocos.

Al ser nuestra Universidad una entidad pública a lo largo de toda su historia ha tenido que lidiar con un sinnúmero de leyes y políticas que han puesto en riesgo a la institución. En nuestro caso la disminución del presupuesto fue de $ 5 546 702, con este recorte indudablemente las actividades académicas se verán afectadas, entre ellas se tendría que despedir a 400 profesores según el rector, Pablo Vanegas.

Actualmente, confinados, sin poder salir a reclamar nuestros derechos como colectividad, una vez más el recorte presupuestario nos traerá muchos más problemas de los que estamos intentando solucionar, no hay excusa que lo justifique y si la hubiera la educación del pueblo no se toca, no se negocia, no se limita. Es por lo que estudiantes, profesores y autoridades se unen ante esta lucha para demostrar que, si bien no podemos salir a las calles a reclamar nuestros derechos, no podemos dejarlo pasar por alto.

Dada la situación que se vive por la pandemia del coronavirus hemos abierto los ojos y razonado que las decisiones tomadas han demostrado la falta de criterio y visión de quienes nos gobiernan. Debemos mantener nuestra lucha para que la educación no sea vista como un privilegio, la educación es un derecho y tenemos que exigirlo.

«BABY BOOM» EN TIEMPOS DE CUARENTENA.

Todos nos hemos preguntado, ¿qué impactos tendrá la cuarentena después de terminar? Con el siguiente artículo pretendo dar respuesta a  una de las interrogantes que tendría una gran colisión social cuando se dé fin al periodo de cuarenta, el término «Baby  Boom» se utiliza para describir el impacto de concepción, embarazo y parto  que tiene lugar en tiempos  de enfermedad, cuarentena y muerte, un ejemplo claro de utilización de este término fue después de la Segunda Guerra Mundial  y en los años 1946 y 1964.

Es por eso que la cuarentena por el COVID-19  no sería la excepción, según estudios realizados  por el Fondo de Población de la ONU, Avenir Health, Universidad de Johns Hopkins en Estados Unidos y Universidad de Victoria en Australia, se plantea que después de terminar la cuarentena existirá alrededor de 7 millones de embarazos no deseados debido a la imposibilidad  de adquirir algún método de anticoncepción. El hecho de que las parejas estén conviviendo más tiempo juntas, es decir, pasar más tiempo acurrucadas implica un riesgo muy alto para embarazos no deseados. El COVID-19  no solo tendrá un impacto catastrófico en mujeres sino también en niñas, se provee que la violencia de género ha incrementado un 20% en periodos de encierro por lo que existiría 31 millones de abusos adicionales en un aislamiento de 6 meses.

Es un tema muy amplio a tratar el hecho de que una mujer se embarace en este momento porque va a necesitar atención hospitalaria para determinar el avance del embarazo lo cual implica salir de casa y estar más propensa a contagiarse de COVID-19, debemos destacar que  la transmisión no es vertical de madre a hijo como lo confirman estudios pero al momento de nacer y al estar en contacto con su hijo tiene una alta probabilidad de contagiarlo, por lo que expertos recomiendan no embarazarse en este momento.

Fuentes:

1. CNN en Español. Baby Boom en tiempos de cuarentena. Nattionality Geografic. 2020 Apr; 1.

2. Clarín Internacional. [Online].; 2020 [cited 2020 5 4. Available from: https://www.clarin.com/internacional/efectos-cuarentena-onu-proyecta-millones-mujeres-embarazos-deseados-pandemia_0_Dso0V6TD6.html.

Sin educación no hay salvación.

Alrededor de USD 98 210 190,78 menos en el presupuesto de 32 universidades y politécnicas, por COVID-19.

El Directorio Ejecutivo de la Asamblea del Sistema de Educación Superior (Asesec) y Rectores de las Universidades y Escuelas Politécnicas Públicas del Ecuador enviaron un comunicado para que el Gobierno Nacional revise las decisiones sobre el recorte a los presupuestos a las 32 universidades públicas del país.

Tomado de la página oficial de Twitter de la Asamblea del Sistema de Educación Superior Ecuatoriana
Tomado de la página oficial de Twitter de la Asamblea del Sistema de Educación Superior Ecuatoriana

En el comunicado les recuerdan que hay derechos garantizados en la Constitución. “Se ocasionaría un gravísimo e irreparable daño a la educación nacional, desconociendo el aporte sustancial que la educación superior ha prestado a la nación con ocasión de la pandemia que hoy nos aqueja, y obstando que se lo continúe haciendo en el futuro”.

El documento también señala que desde el 2015 no se ha incrementado los recursos presupuestarios a las instituciones del sistema de educación superior. “Es más, en los presupuestos del 2019 y 2020, pese a los acuerdos establecidos con el Ministerio de Finanzas se han realizado recortes a las rentas de varios centros». Además, señala que con el recorte imposibilitaría el cumplimiento de los procesos institucionales y conduciría al desempleo de miles de docentes y personal.

La FEUE denuncia la violación de los artículos 26, 28, 39, 82, 229, 298, 326, 328, 349, 351, 355, 356, 357 y en especial el 165, que indica que durante el estado de excepción el Presidente únicamente podrá suspender o limitar el ejercicio del derecho a la inviolabilidad de domicilio, libertad de tránsito, de asociación y reunión, de información, en los términos que señala la Constitución. También declarar la recaudación anticipada de tributos, destinar fondos públicos que eran para otros fines, excepto los correspondientes a salud y educación.

El rector de la Universidad de Cuenca, Pablo Vanegas, denunció este sábado 2 de mayo de 2020 que el Ministerio de Economía y Finanzas disminuyó el presupuesto para el pago de sueldos y salarios de todo el 2020. El monto del recorte es de USD 5,5 millones, de un total de USD 52,2 millones.

Tomada de la página del Ministerio de Economía y Finazas

Vanegas aclaró que no piensa despedir a ningún profesor y empleados ni reducir los salarios, sino exigir que se respete los recursos para la educación.

Según anunció, para el lunes 4 de mayo tiene previsto que se reúna el Consejo Universitario para analizar el tema, pero dijo que el impacto es grave porque se lo hace a mitad de ciclo lo que afecta a la planificación universitaria, que concluirá en agosto de 2020. Para que se entienda las consecuencias, eso implicará prescindir de cerca de 400 profesores para este semestre en marcha.

Fuente: Diario EL COMERCIO en la siguiente dirección: https://www.elcomercio.com/actualidad