
Este es un tema que en los últimos años ha ganado mucha popularidad, y que ha generado muchas dudas acerca de su práctica.
El ayuno intermitente (AI) no es una dieta que prohíbe comer algo, sino es un protocolo donde se cambia el horario de comidas con el fin de alargar el período de ayuno, y puede variar entre 12 y 24 horas. Esto se consigue atrasando el desayuno o adelantando la hora de la cena para obtener beneficios del ayuno.
El problema del ayuno es que generalmente no está bien estructurado o se prolonga por mucho tiempo, muy común en dietas donde recomiendan ayunar por un par de días o mantenerse a base de líquidos (dietas détox) que, en lugar de obtener beneficios, precede a muchos efectos secundarios no buscados. Por lo tanto, para que el ayuno intermitente funcione, debe estar compaginado con una buena dieta.
Nuestro cuerpo tiene dos hormonas encargadas de mantener la glucosa en sangre en niveles estables, la insulina y el glucagón, la primera (insulina) actúa en presencia de picos altos de glucosa, frecuentemente por comidas altas en azúcares simples, y ayuda a disminuirla hacia los niveles basales previniendo hiperglucemia. La segunda (glucagón) actúa cuando los niveles de glucosa están muy bajos, y para prevenir un shock hipoglucemiante entra en acción desdoblando las reservas de glucógeno hepático para obtener glucosa y mandarla al torrente sanguíneo.
Si nuestro cuerpo está en buen estado, no debería haber problema cuando existan periodos de ayuno cortos (no mayores a 24-48 horas) ya que para ese momento apenas se empezarían a vaciar las reservas de glucógeno y posiblemente se empezarían a utilizar las reservas de aminoácidos.
Existe evidencia científica actual sobre el beneficio del AI, tanto en enfermedades metabólicas como en diversos tipos de cáncer, entre algunos tenemos:
El artículo de Rocky et al., indica que la práctica del AI tiene mejora de los niveles de melatonina, cortisol, de la temperatura corporal, la tensión arterial, la sensibilidad a la insulina y el perfil lipídico.
Según el artículo de Saz-Peiro et al., se pueden obtener beneficios gracias a la oxidación de las grasas y el estrés nutricional que el cuerpo padece durante estas horas de ayuno. De este modo se da una regulación metabólica de los ciclos circadianos y de la microbiota intestinal, a la vez que ayuda a la reducción neta del consumo de energía que induce a un balance energético negativo y a la pérdida de grasa.
Según Nair et al., este protocolo disminuye los niveles de colesterol, en particular el LDL y aumenta el HDL.
Según Jiménez, una teoría de por qué puede mejorar la enfermedad de DM2 mediante la restricción calórica, sería que esta restricción provocaría la reducción de los niveles de glucemia en el plasma “lo que disminuiría la tasa de glicosilación de proteínas de larga duración”, aunque se requieren más estudios para obtener datos concluyentes.
Horne et al. en estudios realizados en roedores sobre el AI, demuestran y apoyan que mejora los datos clínicos y reduce el riesgo de obesidad y, por lo tanto, de las enfermedades relacionadas con este incremento de masa corporal, como el hígado graso no alcohólico y las enfermedades crónicas y metabólicas como la DM2. Por el contrario, cabe destacar el estudio de Rosas-Fernández et al., en el cual los ratones (tras la terapia de AI de forma mantenida) experimentaban una serie de efectos adversos como ansias por comer, atracones u obsesión por alimentos dulces.
Malinowski et al., muestran que el AI mejora el metabolismo de la glucosa, reduce las complicaciones diabéticas como la hipoglucemia e incrementa la sensibilidad de los tejidos por la insulina.
En cuanto al AI como método de curación o preventivo del cáncer, muchos autores manifiestan que la restricción calórica con reducción continua de la ingesta de calorías tiene un efecto protector contra el estrés oxidativo y el envejecimiento. También que los ciclos de ayuno son tan eficaces como la quimioterapia en retrasar el crecimiento de tumores, al mismo tiempo que incrementan el efecto de la quimioterapia y radioterapia, y reducen sus efectos secundarios y toxicidad.
Como se puede observar todos estos beneficios son extraordinarios, pero no hay que olvidar que, durante la ventana de alimentación debe llevarse una dieta equilibrada y saludable a fin de no originar una sobrealimentación, además de aportar una dieta variada para proporcionar todos los macronutrientes y micronutrientes para un correcto funcionamiento del organismo.
Cabe mencionar que el AI no está indicado para todas las personas; deberá individualizarse de acuerdo con el estilo de vida, hábitos, preferencias y aversiones de la persona en cuestión, ya que este protocolo puede provocar ansiedad por la comida, entre otras consecuencias.
Fuentes:
- Barbera-Saz, C., Bargues-Navarro, G., Bisio-González, M., Riera-García, L., Rubio-Talens, M., & Pérez-Bermejo, M. (2020). EL AYUNO INTERMITENTE:¿ LA PANACEA DE LA ALIMENTACIÓN? INTERMITTENT FASTING: THE PANACEA OF FOOD?. Actualización en Nutrición, 21(1), 25-32.. [accessed 15 Jul 2020] Available from: http://revistasan.org.ar/pdf_files/trabajos/vol_21/num_1/RSAN_21_1_25.pdf
- Peiró, P. S. (2017). AYUNO INTERMITENTE INTERMITTENT FASTING. Medicina naturista, 11(1), 3-8. [accessed 15 Jul 2020] Available from: https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/5819457.pdf
- TODO SOBRE EL AYUNO INTERMITENTE (IF). Nutrición en Forma. 2020. [accessed 15 Jul 2020] Available from: https://www.nutricionenforma.com/todo-sobre-el-ayuno-intermitente/



























