La cognición se puede definir como los procesos que un organismo utiliza para organizar información. Esto incluye la adquisición (percepción), la selección (atención), la representación (entendimiento) y el retenimiento (memoria) de la información, y el uso de la misma para guiar el comportamiento (razonamiento y coordinación de movimientos). (1)
Los cognitive enhancers, drogas inteligentes o nootrópicos son sustancias que potencian la cognición, y en los últimos años aquellos catalogados como estimulantes se han vuelta causa de preocupación debido al desarrollo de tolerancia, dependencia y/o complicaciones somáticas (e.g., cardiovasculares; neurológicas). (2) Considerando los factores de riesgo y las diferentes motivaciones que llevan a los estudiantes a usar estas sustancias, es esencial crear conciencia acerca de sus efectos adversos, desmentir los mitos acerca de su “uso seguro” y abrir la discusión acerca de la mejoría cognitiva durante la educación como una medida preventiva de salud pública.
La mejoría cognitiva se define como “una amplificación o extensión de la capacidad base de la mente, al mejorar los sistemas internos y externos de procesamiento de información”. (1) Esto se puede lograr de dos maneras: de manera farmacológica, es decir a través de smart drugs; o de manera no farmacológica, mantener un estilo de vida saludable, siendo física, mental y socialmente activo; mantener una dieta saludable y balanceada; beber alcohol solo en moderación; y mantener una buena higiene del sueño. (3) En este artículo nos enfocaremos en la mejoría cognitiva farmacológica.
Es importante señalar que las smart drugs no se utilizan con el único propósito de la mejoría cognitiva, sino mejoría en la motivación y superávit de energía. Los estudiantes pueden utilizar combinaciones de nootrópicos con alcohol, y/o sedativos recreacionales, en un intento de asegurar una buena calidad del sueño, reducir el nerviosismo y mejorar el rendimiento general en exámenes. (4)
El impacto clínico de la ingesta de nootrópicos puede ser significante, ya que estas moléculas son capaces de afectar varias vías de neurotransmisores en el cerebro, incluyendo las colinérgicas, dopaminérgicas, noradrenérgicas y serotoninérgicas. Aunque no se entiende del todo su mecanismo de acción, los más populares (metilfenidato, modafinilo y mezclas de sal de anfetamina) son estimulantes. (1)
El metilfenidato aumenta los niveles de noradrenalina y dopamina en la corteza prefrontal y las regiones corticales/subcorticales, y este afecto puede estar asociado con una mejora en los niveles de atención en el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH). (1) Sin embargo, Batistela et al. reportan que en sujetos jóvenes sin diagnóstico de TDAH no se encontraron diferencias significativas al someterse a tareas de atención selectiva y dividida, ni en los tiempos de acción y reacción. (5) También se ha encontrado que presenta potencial de desarrollar dependencia.
En el caso del modafinilo, su acción estimulante se asocia con un impacto en la noradrenalina, el glutamato y la dopamina. Particularmente, el modafinilo aumenta los niveles de dopamina en el núcleo caudado y núcleo accumbens en pacientes con narcolepsia, mientras que en el cerebro de pacientes sanos bloquea los transportadores de dopamina. (6) De todas estas moléculas, el modafinilo puede ser el mejor tolerado, induciendo menos reacciones adversas, y no se asocia con un riesgo alto de dependencia, aunque se han reportado casos. (1)
Las mezclas de sal de anfetamina (dextroanfetamina/anfetamina), como en el nombre comercial Adderall, bloquean la recaptación de noradrenalina y dopamina en la membrana presináptica, y aumentan su liberación en la misma membrana, produciendo un aumento de su concentración en la hendidura sináptica. (1) encontraron que las alteraciones sostenidas de la dopamina inducidas por un aumento crónico del tono dopaminérgico en las neuronas piramidales de la corteza prefrontal podrían perjudicar la adaptabilidad y la función de la misma, por ejemplo: la adaptación de la corteza prefrontal a la liberación continua de dopamina podría causar una capacidad disminuida de alterar el comportamiento de manera flexible. (7) Además, pueden producir dependencia; síntomas de abstinencia; y psicosis. (1)
El uso de nootrópicos estimulantes se ha relacionado también con una disminución del desempeño académico en términos del estado eufórico del ánimo que producen, que evita que el estudiante invierta tiempo suficiente en la preparación para un examen. (1,5,8)
Muchos estudiantes consideran usar nootrópicos para mejorar su rendimiento académico; sin embargo, su conocimiento acerca de posibles beneficios es anecdótico y posiblemente sesgado. La revisión de estos temas podría no ser suficiente en el currículum de las instituciones educativas; el uso de estas sustancias podría reducirse si se aumenta el conocimiento de los estudiantes acerca de las mismas, haciendo énfasis en que pueden representar un riesgo a su salud especialmente en individuos vulnerables. Los nootrópicos estimulantes pueden generar tolerancia, dependencia, abstinencia, desórdenes cardiovasculares y neurológicos con un riesgo relacionado de muerte por sobredosis.
Autores:
Karen Tapia
Doménica Prado
Alexander Molina
Referencia bibliográfica
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