La Inteligencia emocional (IE, de aquí en adelante) cumple un rol importante en la vida de los seres humanos, puesto que, mediante esta capacidad se logra desarrollar la motivación, el control de impulsos, la regulación de los estados de ánimo e intervienen también en la forma como nos relacionamos con los demás.
Cuando escuchamos IE, probablemente, pensemos en los trabajos de Daniel Goleman, sin embargo, fueron Salovey y Mayer en 1990 quienes desarrollaron el concepto, por lo cual, Goleman admite basar su trabajo en la teoría de Salovey y Mayer. El constructo IE está conformado por dos términos: emoción e inteligencia, cada uno con su propia dinámica, de manera que, intervienen directamente en la conducta, carácter y temperamento de la persona (Meis, 2015).
Por lo tanto, los antecedentes de la IE se enmarcan en los trabajos de: Charles Darwin, quien dijo que las emociones son frutos de la evolución; Edward Thorndike que propone la inteligencia social; luego, David Wechsler quien habló de los factores conativos (impulsos para iniciar una acción), Gardner con las inteligencias múltiples, Stemberg con la inteligencia práctica, para luego darse el nacimiento científico de la IE gracias al concepto desarrollado por Peter Salovey y John Mayer; posterior a ello, Daniel Goleman da a conocer este termino con su libro “Inteligencia emocional” (Extremera y Fernández-Berrocal, 2015).
Dicho esto, Salovey y Mayer (1997), indican que la IE es:
La capacidad para identificar y traducir correctamente los signos y eventos emocionales personales y de los otros, elaborándolos y produciendo procesos de dirección emocional, pensamiento y comportamiento de manera efectiva y adecuada a las metas personales y el ambiente. (p. 5)
Este modelo de Salovey y Mayer (1997) propone 4 dimensiones, que se detallan a continuación:
Percepción, evaluación y expresión de las emociones: hace referencia a la capacidad y la precisión con la cual un individuo puede identificar las emociones en un contexto emocional específico.
Utilizar las emociones para facilitar el pensamiento: esta es la capacidad de utilizar las emociones para potenciar el pensamiento y la creatividad, para la resolución de problemas y la toma de decisiones.
Comprender y analizar las emociones: hace referencia a la capacidad de comprender la combinación de diversas emociones y la transición emocional, además de la capacidad que tiene un individuo de distinguir entre varias emociones.
Regulación reflexiva de las emociones en el promover el crecimiento emocional e intelectual: capacidad de gestionar las emociones propias y las de los demás. A este nivel corresponde la capacidad de tolerar y agrupar las emociones cuando estas son experimentadas, independientemente de la naturaleza de la emoción (agradable o desagradable).
Es óptimo que la IE se desarrolle desde la infancia, para que desde edades tempranas sepamos afrontar situaciones adversas ya sea en el ámbito familiar y/o escolar, además, cuando se desarrolla en esta etapa será beneficioso para etapas posteriores como la adolescencia; dado que, los adolescentes experimentan altas y bajas en su estado emocional por la etapa que dejan (niñez) y la nueva que está por llegar (adultez) (Rubio, 2013).
Por lo tanto, las escuelas, los colegios y universidades, teniendo en cuenta que son los lugares donde pasan la mayor parte de tiempo los estudiantes, tienen la responsabilidad de educar las emociones de los estudiantes, desde grados inferiores, partiendo por destacar la importancia de una autoestima sana, basándose en méritos reales y en el sentimiento del desarrollo de la propia capacidad.
Las personas que gozan de una IE alta aprenden mejor, tienen menos problemas de conducta, se sienten mejor sobre sí mismos, tienen mayor facilidad de resistir las presiones de sus contemporáneos, son menos violentos, tienen más empatía, a la vez que resuelven mejor los conflictos, tienen menos probabilidades de recurrir a una conducta autodestructiva (como drogas, alcohol, embarazo adolescente), tienen más amigos, gozan de mayor capacidad para controlar los impulsos y son más felices, saludables y exitosos. (Nadal, 2018).
Entonces, ¿Qué podemos hacer en los ámbitos educativos?, pues bueno, podemos empezar por lo siguiente: promover el desarrollo de la autonomía, respetar la diversidad, enseñar normas y valores de una convivencia sana, respetar las diversas formas de expresar las emociones de los estudiantes (mientras no se hagan daño a si mismos o a los demás), enseñar el nombre de las emociones, promover la identificación de estas dentro del aula como fuera, dedicar espacios en la clase para socializar el sentir de cada uno con respecto a las clases, validar sentimientos y emociones, etc.
En conclusión, la IE se refiere a la capacidad para reconocer las propias emociones y las de los demás, con el fin de facilitar el pensamiento y la comprensión de las mismas, todo ello, para ser capaces de regular las emociones, en pro de la salud mental, en ese concepto se incluye las dimensiones de la misma, que son percepción, facilitación, comprensión y regulación de las emociones; es importante hablar de IE en el campo educativo, considerando, que pasan mucho tiempo allí los estudiantes, para que aprendan esta habilidad, enfocado en la prevención de trastornos mentales y la promoción de la salud, la cual implica un bienestar completo biopsicosocial.
Autora:
Odalis Velecela G.
Miembro activo CEN
Referencias bibliográficas
Extremera, N., y Fernandez-Berrocal, P. (2015). Inteligencia emocional y educación. Madrid: Grupo 5.
Mayer, J. D., & Salovey, P. (1997). What is emotional intelligence. Emotional development and emotional intelligence: Educational implications, 3, 31. https://www.yu-yuu.com/wp-content/uploads/2013/09/emotionalintelligence.pdf
Meis, L. (2015). La importancia de la inteligencia emocional: propuestas de intervención educativa para educación infantil. (Trabajo de fin de grado para la obtención del grado en Maestro/a en Educación Infantil) Universidad de Santiago de Compostela. España
Nadal Castells, M. (2018). La inteligencia emocional en la escuela. https://riull.ull.es/xmlui/bitstream/handle/915/11497/La%20inteligencia%20emocional%20en%20la%20escuela.pdf?sequence=1
Rubio, M. (2013). Inteligencia emocional en jóvenes y adolescentes españoles y peruanos: variables psicológicas y educativas (Doctoral dissertation, Universidad de León). https://dialnet.unirioja.es/servlet/tesis?codigo=41166