ACV ¿CÓMO MANEJARLA?

¿CÓMO SE DEBE ACTUAR?

Según la Organización Mundial de la Salud un ataque cerebrovascular se presenta con pérdida súbita, comúnmente unilateral, de la fuerza muscular en las extremidades o en la cara, además de entumecimiento; confusión, dificultad para hablar y comprender lo que se dice; problemas visuales unilaterales o bilaterales; dificultad para caminar, mareo, pérdida de equilibrio o coordinación; cefalea intensa de causa desconocida; debilidad o pérdida de conciencia.

Las siglas FAST son útiles al momento de reconocer y actuar ante un ataque cerebrovascular, la American Stroke Association lo explica de la siguiente manera:

F: Face drooping

  • ¿Un lado de la cara se ve caído o está entumecido?
  • Pídale a la persona que sonría. ¿La sonrisa es igual en ambos lados?

A: Arm weakness

  • ¿Uno de los brazos se encuentra débil o entumecido?
  • Pídale a la persona que eleve ambos brazos. ¿Uno de ellos cae?

S: Speech difficulty

  • ¿El lenguaje se encuentra mal articulado?
  • ¿La persona no puede hablar o tiene dificultad para comprender?
  • Pídale a la persona que repita una frase sencilla como “El cielo es azul”. ¿Puede repetirla correctamente?

T: Time to call 911

  • Si la persona presenta cualquiera de estos síntomas, incluso si estos desaparecen, llame al 9-1-1 y mencione a la operadora: “pienso que esto es un infarto cerebral”.
  • El tiempo es crucial. mientras más pronto se actúe se podrá evitar daños irreparables.

TRATAMIENTO

Cuando se presenta un ACV isquémico es importante revisar la viabilidad del tratamiento, analizando varios criterios que deben ser tomados en cuenta para poder realizar los procedimientos necesarios. Se debe tener el diagnóstico clínico de accidente cerebrovascular isquémico que causa déficit neurológico medible, el paciente debe tener una edad ≥18 años y el inicio de los síntomas <4,5 horas antes de iniciar el tratamiento; en caso de no conocer la hora exacta del inicio del accidente cerebrovascular, se precisa como la última vez que se supo que el paciente era normal o en la línea de base neurológica, por esta razón, se debe considerar el uso apropiado y oportuno de estas terapias tan pronto como se reconozca el accidente cerebrovascular isquémico

En un ACV isquémico agudo, la alteplasa intravenosa es la terapia de primera línea, siempre y cuando el tratamiento se inicie dentro de las 4,5 horas posteriores al inicio de los síntomas o el último tiempo que se sabe que está bien. 

Se realiza trombectomía mecánica cuando se compruebe una oclusión de una arteria grande en la circulación anterior que pueden ser tratados dentro de las 24 horas posteriores al inicio de los síntomas o la última vez que se sabe que están bien, se realiza en centros hospitalarios de accidentes cerebrovasculares con la experiencia adecuada, independientemente de si reciben tratamiento intravenoso.

Cuando se presenta un ACV hemorrágico es importante tener medidas de emergencia, es decir, en algunos casos se pueden administrar medicamentos o transfusiones de productos sanguíneos para contrarrestar los efectos de los anticoagulantes. También se pueden administrar medicamentos para reducir la presión intracraneal en caso de ser necesario, disminuir la presión arterial, prevenir espasmos de los vasos sanguíneos y prevenir convulsiones.

Si el área del sangrado es grande, algunas veces será necesario realizar una cirugía para extraer la sangre y aliviar la presión en el cerebro. La cirugía también se puede utilizar para reparar problemas vasculares asociados con accidentes cerebrovasculares hemorrágicos.

RECUPERACIÓN Y REHABILITACIÓN

La rehabilitación después del accidente cerebrovascular pretende mantener o mejorar la amplitud de movimiento, la fuerza muscular y las capacidades funcionales y cognitivas. Los programas de rehabilitación dependerán de la situación social del paciente y la capacidad que tenga para participar en un programa de rehabilitación.

Rehabilitación motora

La parte fundamental y de mayor esfuerzo para el paciente es la recuperación de la motricidad. Según la localización de la lesión no sólo la fuerza sino también el equilibrio y la coordinación se ven afectadas, como en los casos de las ataxias y las apraxias, de modo que el enfoque terapéutico se suele hacer de manera conjunta

Técnica de Bobath o del Neurodesarrollo: busca aumentar el tono muscular, a través de técnicas de reacciones de enderezamiento o equilibrio por el cual combate las sinergias, en la cual el paciente adquiere experiencia sensoriomotriz de movimiento de base.

Método de Kabat o de Facilitación Neuromuscular Propioceptiva: busca mantener movimientos voluntarios con estímulos simultáneos y sincronizados aprovechando los músculos agonistas para favoreces a los más débiles asociados a técnicas de resistencia, de estiramiento o de flexión.

Método de Perfetti o Ejercicio Terapéutico Cognoscitivo: resalta la importancia de la psicomotricidad, en el que el punto de partida es la reeducación motriz hasta la reeducación sensitiva dando relevancia importante a sensibilidad y motricidad de las manos.

Método de Brunnström: es un método que aprovecha el movimiento sinérgico. Por medio de estímulos aferentes que buscan respuestas reflejas para producir movimientos y controles voluntarios de los mismos.

Método de Vojta: busca facilitar el reflejo de arrastre en distintos segmentos corporales como respuesta activa a varios estímulos como presión, tacto, estiramiento, y actividades musculares contra resistencia; es más común realizarlo en niños.

Rehabilitación de la comunicación

Afasia: el proceso de rehabilitación puede durar entre 3 meses y 1 año en el que el máximo beneficio está entre el 6º y el 12º mes. En los casos de peor pronóstico o que no mejoren con la logopedia, se pueden plantear métodos de comunicación alternativos que requieren un cierto entrenamiento, los cuales van desde sencillas láminas gráficas ordenadas por símbolos y categorías de mayor o menor complejidad hasta programas informáticos de comunicación.

Disartria: el paciente debe ser instruido con la realización de ejercicios logocinéticos y praxias bucofonatorias. En pacientes que presenten paresia facial central, el proceso de recuperación puede estar dificultada y puede estar asociada a una disfagia de la fase oral. Cuando la disartria se asocia con afasia, no se trata de un problema meramente motor, por lo que el tratamiento es más dificultoso.

FUENTES

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  • Rivera S, Miranda L, Perez J, Flores J, Rivera B, Torrez L. Enfermedad vascular cerebral isquémica. Rev Med Inst Mex Seguro Soc. [Internet] 2012; 50 (3): 335-346. Disponible en:

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