DÍA MUNDIAL DE LOS DERECHOS HUMANOS

Hoy, los derechos humanos se reconocen casi universalmente como libertades fundamentales que deben ser garantizadas a todas las personas.

“Privar a las personas de sus derechos humanos es poner en tela de juicio su propia humanidad.”

Nelson Mandela, activista sudafricano de los derechos civiles

El Día de los Derechos humanos marca la aprobación por parte de la Asamblea General de las Naciones Unidas de la Declaración Universal de los Derechos Humanos el 10 de diciembre de 1948.

Este día fue establecido en el año de 1950, por lo que es en esta fecha se celebran las libertades fundamentales consagradas en la declaración y honran a los que trabajan para promover y proteger esos derechos, por lo que la mayoría de las naciones están comprometidas a apoyar y proteger los derechos humanos, pero éste no era el caso antes de la ratificación de la Declaración Universal de los Derechos humanos.

La Declaración Universal de los Derechos Humanos se constituyó como el primer documento internacional que abordó en detalle la noción de que existe un conjunto de derechos universales y libertades fundamentales que los gobiernos están obligados a garantizar a sus ciudadanos. Aunque no obliga legalmente, es considerada ahora como una ley consuetudinaria o de costumbre, es decir, una ley cuyos principios los apoya la comunidad internacional como prácticas requeridas por la ley.

Los principios resumidos en la declaración se han consagrado en las constituciones de hasta 90 países, y la declaración se ha traducido en 300 idiomas.

La Constitución de la República del Ecuador del 2008, garantiza el derecho a la salud y en cumplimiento, coherente a este mandato, hemos logrado evidentemente grandes transformaciones en la política pública y los resultados alcanzados para el bienestar de toda la población. Además de la implementación de el Modelo de Atención Integral de Salud, Familiar, Comunitario, Intercultural, que garantiza el derecho a la salud de todas y todos.

El mundo en su historia a sido escenario de múltiples injusticias evidenciada a lo largo de los tiempo, por lo que la Declaración Universal de los Derechos Humanos, considerando:

Que la libertad, la justicia y la paz en el mundo tienen por base el reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana…

Que el desconocimiento y el menosprecio de los derechos humanos han originado actos de barbarie ultrajantes para la conciencia de la humanidad, y que se ha proclamado, como la aspiración más elevada del hombre, el advenimiento de un mundo en que los seres humanos, liberados del temor y de la miseria, disfruten de la libertad de palabra y de la libertad de creencias…

Esencial que los derechos humanos sean protegidos por un régimen de Derecho, a fin de que el hombre no se vea compelido al supremo recurso de la rebelión contra la tiranía y la opresión y promover el desarrollo de relaciones amistosas entre las naciones…

Que los pueblos de las Naciones Unidas han reafirmado en la Carta su fe en los derechos fundamentales del hombre, en la dignidad y el valor de la persona humana y en la igualdad de derechos de hombres y mujeres, y se han declarado resueltos a promover el progreso social y a elevar el nivel de vida dentro de un concepto más amplio de la libertad…

Que los Estados Miembros se han comprometido a asegurar, en cooperación con la Organización de las Naciones Unidas, el respeto universal y efectivo a los derechos y libertades fundamentales del hombre, y Considerando que una concepción común de estos derechos y libertades es de la mayor importancia para el pleno cumplimiento de dicho compromiso…

Nos proclama que como ideal común por el que todos los pueblos y naciones deben esforzarse, a fin de que tanto los individuos como las instituciones, inspirándose constantemente en ella, promuevan, mediante la enseñanza y la educación, el respeto a estos derechos y libertades, y aseguren, por medidas progresivas de carácter nacional e internacional, su reconocimiento y aplicación universales y efectivos, tanto entre los pueblos de los Estados Miembros como entre los de los territorios colocados bajo su jurisdicción.

Por lo que considero concluir citando las palabras del activista haitiano por la democracia, Jean Dominique “No se puede matar la verdad. No se puede matar la justicia. No se puede matar aquello por lo que luchamos.”

Deja un comentario