La hemorragia digestiva alta (HDA) se define como un sangrado del tubo digestivo por encima del ligamento de Treitz y es la principal causa de sangrado gastrointestinal superior en pacientes cirróticos por rotura de várices gastro-esofágicas. Por otro lado, la cirrosis hepática corresponde a una enfermedad crónica caracterizada por la formación de fibrosis que altera el patrón estructural del parénquima, diversas causas pueden desarrollar esta patología, tales como: el alcoholismo, virus de la hepatitis C y B (VHC, VHB). Según los datos de la INEC, la cirrosis es la séptima causa de muerte y representa el 3,4 % de muerte en general (2).
El riesgo de hemorragia digestiva alta por rotura de várices gastro-esofágicas en pacientes cirróticos, ha motivado la elaboración de protocolos de profilaxis primaria de HDA, se distinguen: profilaxis química y profilaxis endoscópica, así como empezar con tratamiento de acuerdo al caso (1).
La profilaxis química consiste en el uso de beta bloqueadores no selectivos (NSBB) como el propanolol, ya que disminuyen el gradiente de presión venosa hepática (HVPG) hasta 12 mmHg, y flujo de circulación colateral portosistémica. Los candidatos a aplicar son pacientes con Child-Pugh A, B y C sin hemorragia variceal previa; de modo que, pacientes con várices esofágicas >5 mm de diámetro, deben recibir propanolol. La profilaxis endoscópica trata en ligar cada várice en el esófago a través de una sola o varias bandas para comprimirla resultando en trombosis, provocando necrosis y desprendimiento de la misma; este procedimiento se realiza en várices de mediano calibre (1).
El tratamiento para el control de la hemorragia visceral corresponde el manejo combinado de terapia endoscópica y uso de fármacos vasoactivos (terlipresina) (1).
En el estudio realizado en el Hospital Vicente Corral Moscoso los grados B y C de la escala de Child Pugh fueron los representativos del estudio, siendo candidatos para profilaxis primaria y tratamiento. La población de estudio fue de 186 personas, 70% fueron hombres y 30% fueron mujeres, de los cuales el 25% comprende entre 50 a 59 años de edad. Se describe que el 39% de pacientes recibieron la profilaxis primaria, del cual el 72% recibió NSBB, el 22% recibió profilaxis mixta y el 6%, ligadura endoscópica, y los pacientes que recibieron tratamiento, el 82% recibió una sesión de ligadura endoscópica. Además, se dió a conocer que la profilaxis primaria disminuye el riesgo de mortalidad, dando la opción de aplicarlo en este sistema de salud (1).
La cirrosis hepática afecta, mayoritariamente, a varones, y la identificación de profilaxis y tratamiento de acuerdo al caso del paciente, supone disminuir el riesgo de mortalidad tras periodos hemorrágicos (1).
BIBLIOGRAFÍA
1. Amoroso Ortega DM, Calderón Avila RA. Profilaxis y tratamiento de la hemorragia digestiva alta en pacientes cirróticos. Hospital Vicente Corral Moscoso. 2019. Universidad de Cuenca; 2021.
2. Chuecas Jofre JA, Torres T, Cabezas G, Lara Hernández B. Hemorragia digestiva alta. ARS medica. 2019;44(3):24–34.