DÉFICITS COGNITIVOS POST-COVID 19

Desde inicios de la actual pandemia, se han acelerado las investigaciones en torno al agente patógeno que se propaga día tras día por el mundo entero, SARS COV-2. Al día de hoy, sabemos que este virus tiene un efecto sistémico, cuya principal manifestación es el compromiso respiratorio, que puede ocasionar desde síntomas leves hasta un SDRA con desenlaces potencialmente fatales (1). Sin embargo, existe también afectación importante a nivel cardiovascular y neurológico.

En lo que al sistema neurológico se refiere, existen manifestaciones clínicas tanto en el SNC como en el SNP. Por un lado, las alteraciones del SNC van desde trastornos tales como Cefalea, Mareos y Encefalopatía, hasta Encefalitis, Meningitis, Accidente cerebrovascular y Mielitis aguda. Por otra parte, las afectaciones en el SNP constituyen disfunciones del olfato y el gusto, Síndrome de Guillain-Barré, entre otras neuropatías periféricas (2). No obstante, a más de las manifestaciones neurológicas que se producen durante el transcurso de la enfermedad, ha existido una creciente preocupación en torno a las secuelas cognitivas en pacientes que se han recuperado de COVID-19.

Así por ejemplo, el estudio “Impacto a largo plazo de la infección con el nuevo coronavirus” realizado en San Francisco, EEUU, inscribe prospectivamente a adultos en la recuperación de COVID-19 al menos 14 días desde el inicio de los síntomas. Los participantes son evaluados al ingreso del estudio, 1 mes después, y de nuevo 120 días desde el inicio de los síntomas. En los primeros 100 participantes, 20 reportaron problemas cognitivos durante una o más visitas del estudio, de los cuales el 40% no había reportado comorbilidades médicas. Catorce de estos 20 nunca fueron hospitalizados por COVID-19, y en ocho de ellos los síntomas cognitivos comenzaron durante la COVID-19 aguda (3).

En consecuencia, recientes investigaciones han salido a la luz intentando abordar esta problemática, una de ellas es “Déficits cognitivos en personas que se han recuperado de COVID-19”, artículo publicado el 22 de julio del presente año en la Revista E Clinical Medicine por The Lancet (4).

El estudio se llevó a cabo entre enero y diciembre de 2020 contando con un total de 81.337 participantes (con una media de edad de 46.75 años), quienes realizaron una evaluación web optimizada y clínicamente validada como parte de la Gran Prueba de Inteligencia Británica con el objetivo de valorar su rendimiento cognitivo. Además, se recopiló información de aquellos participantes que se recuperaron de COVID-19, incluidos los casos confirmados que permanecieron en casa y no recibieron apoyo médico (5). 

A pesar de que la revisión bibliográfica en plataformas tales como PubMed y Google Scholar, acerca de las consecuencias neurológicas y cognitivas de la COVID-19 destaca un aumento en el número de estudios realizados, la gran mayoría de ellos son trabajos de escala y alcance limitados. Por tanto, el valor agregado de esta investigación llevada a cabo en el Reino Unido, es que presenta el análisis de un gran conjunto de datos que comprende evaluaciones cognitivas detalladas y datos de cuestionarios relacionados con la infección por SARS-CoV-2, lo que constituye una gran muestra representativa del momento de la primera ola de la pandemia en dicho país. De igual manera, resulta destacable el hecho de que no se mencionó a COVID-19 en el material promocional, lo cual mitiga el sesgo de muestreo (5).  

De este modo, los resultados de este estudio proporcionan evidencia sólida para apoyar la hipótesis de que la infección por COVID-19 está asociada con déficits cognitivos que persisten en la fase de recuperación, controlando cuidadosamente el coeficiente intelectual premórbido, las condiciones médicas preexistentes, los factores sociodemográficos y los síntomas de la salud mental (5).

Al examinar a toda la población, las personas que se habían recuperado de COVID-19 hayan estado o no hospitalizados, mostraron déficits más pronunciados en funciones como el razonamiento, la resolución de problemas, la planificación espacial y la memoria. Asimismo, es importante tener cuidado al inferir una base neurobiológica o psicológica de los déficits observados sin tener datos de imágenes cerebrales (4).  

A medida que avanza la pandemia, vamos conociendo nuevas alteraciones y secuelas de esta terrible enfermedad, aún en los casos más leves. Es por ello que es de gran importancia seguir manteniendo las medidas de bioseguridad y el distanciamiento social, por el bienestar de toda nuestra comunidad.

Referencias Bibliográficas

1. López-Ponce de León J, Cárdenas-Marín P, Giraldo-González G, Herrera-Escandón Á. Coronavirus — COVID 19: Más allá de la enfermedad pulmonar, qué es y qué sabemos del vínculo con el sistema cardiovascular. Revista Colombiana de Cardiología. 2020;27(3):142-152.

2. Garcia Carranza CG, Aguilar Pineda CM. Manifestaciones neurológicas de COVID-19. Revisión de la literatura. Act Ped Hond [Internet]. 23 de junio de 2021 [citado 28 de julio de 2021];11(1):1136-41. Disponible en: https://www.camjol.info/index.php/PEDIATRICA/article/view/11743

3. Hellmuth J, Barnett T, M. Asken B, Kelly J, Torres L, L. Stephens M et al. Persistent COVID‐19‐associated neurocognitive symptoms in non‐hospitalized patients. Journal of NeuroVirology. 2021;27:191–195.

4. A. Hampshire et al. Cognitive deficits in people who have recovered from COVID-19. EClinicalMedicine. 2021; 17(3). Disponible en: https://doi.org/10.1016/j.eclinm.2021.101044.

5. IntraMed. Déficits cognitivos en personas que se han recuperado de COVID-19 [Internet]. Intramed.net. 2021 [citado el 28 de Julio del 2021]. Disponible en: https://www.intramed.net/contenidover.asp?contenidoid=98746

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