«¿Qué es la vida sin el amor? Pensaba el “romanticismo”. Entonces la “depresión” sollozó: ¿Qué es la vida sin la muerte? Y la “curiosidad” se preguntó: ¿Qué es la vida? «
Aunque nos encontremos en la facultad de medicina, es impresionante la cantidad de personas que han encontrado en el arte una pasión. Muchas veces, una escapatoria para el arduo día a día en la facultad. Este es el caso de uno de nuestros compañeros, quién ha querido que se le nombre como Tonhiel, seudónimo que él mismo creo en uno de sus cuentos y que hoy lo utiliza para escribir sus poemas e historias; aunque también lo usa como nombre de usuario para muchos videojuegos.
La historia que hoy nos comparte es una que la escribió hace tiempo, según comenta y hoy por fin decide sacarla a la luz. «La escribí cuando apenas empezaba en esto, mientras pasaba por una época muy triste de mi vida, por eso siempre digo que la escritura me salvó» comenta entre risas. El siguiente escrito trata sobre la creación de la sociedad desde una perspectiva muy peculiar «No sé porque lo escribí, solo recuerdo sentarme en el computador y dejar que las letras hagan lo suyo, cuando terminé me sentía muchísimo mejor, es uno de los pocos textos que a través de los años no han perdido su esencia, pues aún me siento muy feliz por lo escrito esa noche» explica Tonhiel. El texto es el siguiente:
EL NACIMIENTO DE LA SOCIEDAD
¿Qué es la vida sin el amor? Pensaba el “romanticismo”. Entonces la “depresión” sollozó: ¿Qué es la vida sin la muerte? Y la “curiosidad” se preguntó: ¿Qué es la vida?
Fue cuando la puerta se abrió, una silueta se divisó y una voz anciana dijo:
-¡NO MÁS! -Todos callaron, fue tal el silencio que los latidos de los presentes retumbaban en la sala.
Intrigados por tan inesperado invitado cruzaron miradas.
-¿Qué puede ser tan importante como para parar esta discusión?- dijo “curiosidad”
-Todas sus preguntas tienen respuestas. -replicó el anciano, con una voz mucho más tenue.
-¿Qué es la vida sin amor? -intervino inmediatamente “romanticismo” Una sonrisa se dibujó en la cara del anciano.
-La vida sin amor es como un dulce sin azúcar, la vida sin amor no tiene valor ni sabor. La vida Cuando el amor desaparece la vida se convierte en una reunión de días en las que un ser respira como un reflejo involuntario propio de su organismo. -respondió el anciano.
Al escuchar esto, “romanticismo” con lágrimas de felicidad en los ojos se despidió, salió corriendo de la habitación solo para contarle al mundo sobre el amor. Entonces nacieron los poetas.
Al palpar la sabiduría que tenía aquel anciano misterioso, “depresión” con una voz quebrantada se arriesgó:
-¿Qué es la vida sin la muerte? -la sonrisa que había provocado “romanticismo” en la cara del invitado desapareció y fue sustituida por una expresión lúgubre. Miró fijamente los tristes ojos de “depresión” antes de responder.
-La vida sin la muerte es como una carrera sin final, como un proyecto sin metas, como un trabajo sin fines, la vida sin la muerte perdería todo su sentido, pues dejaríamos de disfrutar cada día como si fuera el último, dejaríamos de apreciar cada amanecer, de disfrutar cada tarde y soñar en cada noche. Y es que la vida sin la muerte no sería nada absolutamente nada. -sentenció el anciano, mientras una solitaria lágrima rodó en la mejilla del anciano.
El depresivo salió hundido en un mar de lágrimas ante tan hermosa interpretación de la muerte, por lo que quiso conocerla de cerca, pero antes decidió predicar al mundo la liberación que nos traería la muerte. Fue como aparecieron los suicidas.
A pesar de las palabras eruditas que escuchaba, “curiosidad” se encontraba aún más confundida que antes, por lo que encaró al hombre que había creado esa duda.
-Si la vida necesita del amor y de la muerte para completarse, entonces. ¿Qué es la vida? -reclamó furiosa. Ante la retórica planteada el anciano meditó durante algunos segundos y, con gran seriedad, aclaró.
-La vida es una serie de momentos, que se componen de situaciones y estas a su vez de personas con sentimientos. La vida es cada cosa que hacemos y decisión que tomamos. La vida necesita de todo para funcionar, pero irónicamente todo necesita de vida para existir. -aclaró el anciano, después de eso sacó una pipa de su bolsillo, la encendió y procedió a retirarse.
“Curiosidad” corrió para encontrar al anciano pues su respuesta, lo único que había hecho era crearle aún más dudas, pero al llegar al exterior no había nadie, solo una niebla muy densa que parecía salir desde su nublado cerebro. En ese instante “curiosidad” decidió que no se quedaría sin respuestas por lo que las buscó ella misma, pero al darse cuenta que entre más sabía lo único que tenía claro es que no sabía nada, pidió ayuda y así se crearon los filósofos.
TONHIEL

El caso de Tonhiel puede parecer cercano a muchos de nuestros compañeros, si es así escríbenos y muéstranos tu talento, si aún no lo descubres sabemos que pronto lo harás, entonces seguiremos aquí para que todo el mundo se entere que nuestra facultad hay mucho por descubrir.