Autor: Julio Jaramillo Monge

Durante 52 años, Pulso ha sido testigo del movimiento de la Universidad, de la sociedad y de sí mismo. Los tres ámbitos compartiendo, más o menos, características comunes, que definieron cada década, cada siglo, que hemos tenido en suerte vivir. Del mimeógrafo a la web, muchos cambios de forma han sido dramáticos; pero muchos elementos de fondo permanecen inalterados o han devenido nuevas contradicciones y nuevos desafíos. En este escenario complejo, se escribe progresivamente la historia de las voces hechas letras, en este el histórico Pulso.
Está por demás describir cuánto ha variado en la forma, de la mano de las TICs, el manejo y difusión de la información. Ahora Pulso puede llegar fácilmente a lectores más allá de la carrera de medicina y vencer limitaciones pasadas, para hacer más variada y atractiva la producción estudiantil. Quizás, es ese el más dramático de los cambios en la forma, en Pulso, en la U y en la sociedad. Pero, por otro lado, persisten desafíos para Pulso y la Universidad de Cuenca en particular -así también para la universidad ecuatoriana en general- en medio de contradicciones sociales que, hoy como hace 52 años, reclaman profundas transformaciones para aspirar a una sociedad mejor.
¿Cómo debe contribuir Pulso a superar los desafíos que enfrenta la U y contribuir al progreso social? Es quizás la pregunta necesaria en cada momento de resurgimiento de Pulso, cuya respuesta se debe encontrar en el contexto de su origen y permanencia en el tiempo: la formación de seres humanos especialmente importantes para la sociedad, de profesionales de la salud con enormes responsabilidades individuales y colectivas. Es mediante el fomento y desarrollo del pensamiento profundo, crítico y elevado, de ese pensamiento que busca los caminos de superación del orden impuesto por el hedonismo del mercado, que respondemos a la pregunta fundamental que da sentido e inmortaliza a Pulso.
Entonces… escribir, expresar ya no es un acto de mera difusión, sino un acto formativo capaz de revelar, de alertar, de construir, valiéndonos de las herramientas que son, por excelencia, las herramientas para avanzar en las carreras de las ciencias de la salud: inteligencia, sensibilidad y el mejor conocimiento posible. Así se mira Pulso en su contexto de ayer y hoy: respetuoso de la condición humana e irreverente ante lo inhumano; rebelde para construir un mundo mejor, sensible en la poesía y duro en la ciencia; entendiendo que la libertad es la práctica de lo necesario para alcanzar las metas más nobles que reafirmen lo mejor de la naturaleza humana.
La invitación a ti amiga/amigo lector para mantener la vigencia y rol histórico de Pulso; para no dejar en la forma los avances de la sociedad, la U y este tu periódico; para construir futuro, para materializar la superación de las contradicciones sociales fundamentales y seguir escribiendo y expresando por 50 años y más.