Algo que se ha hecho evidente sobre el COVID-19 a lo largo de este tiempo, es que es un virus que afecta de manera diferente a las personas, dependiendo de su condición medica y compromisos de salud que se tenga. La diabetes mellitus por su parte es una enfermedad muy común a nivel mundial, y representa una importante comorbilidad frente al SARS-CoV-2. Se ha podido evidenciar una rápida evolución del cuadro clínico, así como aumento de complicaciones en pacientes diabéticos contagiados con el virus. (1)
El COVID-19 se ha convertido en un problema de salud mundial. Contrario a lo que se piensa, la diabetes mellitus no hace mas propensa a la persona de contraer COVID, sino confiere un mayor riesgo de desarrollar un curso más adverso de la enfermedad. La diabetes mellitus tipo 2 (DM2) específicamente, está asociada a una mayor mortalidad. Así mismo, factores como obesidad, edad avanzada e hipertensión arterial (HTA) corresponden al grupo de un aumento de morbilidad frente a este. Inclusive, se sugiere que un historial de hiperglicemia no controlada prolongada, y no solo historial de DM2, son importantes en la evolución de la enfermedad. (1)
Debido a que la diabetes es una enfermedad frecuente a nivel mundial, se han realizado varios estudios de casos de pacientes diabéticos contagiados con COVID; en China se encontró que de 1099 pacientes COVID, 173 tenían enfermedad grave, de los cuales el 16,2% tenia DM2, seguido por enfermedades coronarias (5,8%), HTA (3,7%) y enfermedad cerebrovascular (2,3%). En un metaanálisis de 6 estudios chinos, se concluyo que la presencia de DM2 confiere un mayor riesgo de desarrollar un cuadro más complejo que aquellos sin DM2. Se ha demostrado que la posibilidad de desarrollar un cuadro severo e ingresar en unidades de cuidados intensivos es más del doble en personas con diabetes. (2)

Como sabemos, el cuadro clínico de COVID es muy impredecible entre las personas. Se considera que en pacientes con DM2, lo que causa la agravación del cuadro es la inflamación crónica, el deterioro de la respuesta inmune y la alteración de la coagulación. Además, hay un posible daño directo al páncreas por el SARS-CoV-2, que podría empeorar la hiperglucemia. (2)
MANEJO DE LA DIABETES MELLITUS
Como medidas de bioseguridad generales se debe promover un lavado minucioso de las manos, usar desinfectantes para manos a base de alcohol, utilizar mascarillas, evitar acudir a lugares con aglomeración de gente.
Dentro de las medidas específicas en pacientes con DM se debe mantener un buen control glicémico para ayudar a reducir el riesgo de infecciones y la gravedad de un posible contagio con COVID-19. Se requiere un monitoreo más frecuente de los niveles de glicemia capilar. En aquellos pacientes con enfermedades cardíacas o renales coexistentes se deberá mantener estable el estado cardíaco o renal. Así mismo, se debe prestar atención a la deficiencia de vitaminas y minerales, la misma que debe ser atendida. Se debe realizar actividad física dentro de casa, evitando lugares públicos; el ejercicio ha sido pieza clave para mejorar la inmunidad. (1)
Para pacientes diabéticos en caso de desarrollar fiebre, tos o disnea, se debe notificar al personal de salud correspondiente. Deben evitarse agentes antihiperglicémicos que pueden causar disminución del volumen o hipoglicemia. Es posible que sea necesario reducir la dosis de medicamentos antidiabéticos orales. (1)
El control glicémico en pacientes hospitalizados es de vital importancia, debido a los riesgos de desarrollar una cetoacidosis diabética. Hay que tener en cuenta que el uso de corticoides eleva los niveles de glucosa en la mayoría de pacientes, lo que podría aumentar el riesgo de mortalidad, lo que aumenta el riesgo de mortalidad. (1)
Deben recomendarse lo siguiente: glicemia en ayunas de 80-110 mg/dL, glicemia a las dos horas posprandial o aleatoria de 110-140 mg/dL. Para los pacientes mayores con COVID-19 leve o en uso de glucocorticoides: glicemia en ayunas de 110-140 mg/dL; glicemia a las dos horas posprandial o aleatoria: 140-180 mg/dL; y en casos graves o críticos de COVID-19, se debe lograr una glicemia en ayunas de 140-180 mg/dL y una glicemia a las dos horas posprandial o aleatoria de 140-250 mg/dL. (1)
CONCLUSIÓN
La diabetes es una enfermedad común, pero esto no las hace más propensas a contraer COVID-19. Sin embargo, corren el riesgo de sufrir eventos mas graves que aquellos sin diabetes. Para prevenirlo, se debe aplicar todas las medidas de bioseguridad para así evitar el contagio. El control glicémico es fundamental tanto en pacientes sin COVID, como en pacientes contagiados y en hospitalización, dado que disminuye el riesgo de mortalidad.
REFERENCIAS:
- Paz Ibarra J. Manejo de la diabetes mellitus en tiempos de COVID-19 [Internet]. 2020 [citado 07 Diciembre 2020]. Disponible en: http://www.scielo.org.pe/scielo.php?pid=S1728-59172020000200176&script=sci_arttext
- Bellido V, Pérez A. Consecuencias de la COVID-19 sobre las personas con diabetes [Internet]. 2020 [citado 07 Diciembre 2020]. Disponible en: https://www.elsevier.es/es-revista-endocrinologia-diabetes-nutricion-13-articulo-consecuencias-covid-19-sobre-personas-con-S253001642030104X
VÍDEO: FISIOPATOLOGÍA DE LA DIABETES TIPO 1 Y TIPO 2