
En un geriátrico ubicado en Brasil, se colocó el «Túnel del abrazo», una cubierta de plástica con agujeros forrados para colocar los brazos de tal forma que los residentes y sus familiares puedan reunirse sin riesgo de contraer coronavirus. Casi después de 70 días en confinamiento pudieron tener el aquel tan esperado y emotivo contacto con sus parientes.
Para lograr mantener seguro el «túnel de los abrazos», se tiene que programar las citas, limitando el número de visitantes y a cada uno de ellos se les realiza un control de temperatura al momento de su llegada. Al finalizar cada visita, este es desinfectado por personal capacitado.









