El 5 de Junio se celebra el Día Mundial del Medio Ambiente. En la actualidad, mucho se ha hablado acerca del calentamiento global y el cambio climático. Cada vez son más las personas que toman conciencia de la situación tan alarmante en la que nos encontramos. Los efectos de la contaminación del agua, del aire; la explotación de la tierra, están a nuestra vista. No obstante, es evidente que todavía hay quienes buscan salvaguardar intereses económicos, políticos, o simplemente actúan con indiferencia ante una situación que nos compete a todos como humanidad.
Algunos pueden tal vez pensar que el calentamiento global y el cambio climático se relacionan con eventos externos que nada tienen que ver con la acción del ser humano. Pero sabemos que no es así. La elevación de la temperatura en la Tierra, no se relaciona con el sol, ni con sucesos producidos por el propio planeta, como erupciones volcánicas u otros. No. En realidad, es mucho más sencillo que eso. Para comprender lo que está pasando, debemos echar un vistazo a los millones de toneladas de dióxido de carbono, y otros gases de efecto invernadero que se lanzan a la atmósfera todos los días. Estos gases atrapan la radiación solar e impiden que el calor pueda liberarse, perpetuando así el Calentamiento Global.
La utilización de combustibles fósiles es uno de los problemas que más impacto tienen sobre el medio ambiente. La emisión de vapores cargados de carbono, producto de la fabricación de practicamente todo lo qe conocemos, no afectan solo a la temperatura global, sino que tienen repercusiones a nivel de la salud de las personas, generando enfermedades y muertes. Además, la biodiversidad del planeta se encuentra frente a una catástrofe sin precedentes.
El modelo económico (Capitalismo) que controla el movimiento mundial, es el causante directo de la contaminación medio ambiental. Debemos también recordar que los intentos de la instauración del Comunismo no fueron precisamente la mejor opción. No olvidemos el desastre de Chernobyl. En general, la economía lineal, basada el la utilización de materia prima para la fabricación de productos con una vida útil limitada, genera millones y millones de residuos en todas sus etapas de producción; además, acaba de a poco con recursos que no son renovables.
Sabemos y somos concientes de lo que está sucediendo. Sabemos qué lo causa. Es nuestro deber entonces actuar para ponerle un alto a la degradación ambiental. Si bien, los mayores cambios deberían implementarse en los sistemas de producción de energía. Por ejemplo, con el uso de energía solar o energía eólica, que son fuentes mucho menos contaminantes. O la implementación de una economía circular en la que todos los productos tengan la posibilidad de ser renovados, disminuyendo de esta forma la producción de residuos contaminantes. También, es importante la conciencia social y el actuar individual, para generar un cambio permanente en la manera en la que vivimos. Generando un futuro mejor y más sustentable para las nuevas generaciones.
