Desde mi pedacito de cielo

Desde hace dos meses todo lo que viene a mi memoria son recuerdos relacionados con mi estancia en Cuenca, es realmente imposible creer que han pasado más de tres años desde que salí de mi casita, en rumbo a conseguir mi profesión. En el camino he vivido todo tipo de experiencias desde las más hermosas, hasta las más afligidas. He tenido la oportunidad de hacer amigos, aprender y conocer a mis docentes. Hoy en día me da tanta nostalgia saber que todo cambió y se me hace muy lejana la idea de volver a la ¨normalidad¨.

La forma de vida de mi ciudad natal también ha sufrido los estragos de esta pandemia. Cuando tenía la oportunidad de venir a mi ranchito, se sentía paz, alegría, las calles estrechas se inundaban de vida y al pasar por las cafeterías un olor a café inundaba mi ser. Ahora, se ha perdido esa vivacidad de mi gente, de las poquísimas veces que me ha tocado salir, es evidente no admirarse del panorama desolador.

Me surgen muchas inquietudes con respecto a las nuevas medidas tomadas por el gobierno. ¿Será qué todo saldrá bien? ¿Están las personas preparadas para salir? todo lo hecho antes ¿Se vendrá abajo? Creo que no solo yo me pongo a pensar en estas interrogantes, y aunque intente confiar en que todo saldrá bien, me queda esa espinita que no todos van a ser respetuosos, no todos son conscientes de las consecuencias letales del virus, no todos se preocupan por sus seres queridos. Es muy injusto que gente buena, honesta, que se cuida, tenga que pagar los platos rotos de personas irresponsables. Lastimosamente nos ha tocado ver esa realidad.

Mi pedacito de cielo no está exenta del virus, poco a poco se comienza a bajar la guardia, más personas comienzan a salir a las calles y así como hay quienes se protegen y están al margen de las normas, nunca falta quien ande por las calles sin cumplir las medidas de protección, violan el toque de queda, hacen reuniones a escondidas. Por tales motivos es usual escuchar en la radio o ver por la televisión que hay un aumento de casos. Noticia que nos alarma a todos quienes vivimos aquí, porque sabemos que las condiciones de salud no son las óptimas.

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