Bienvenidos todos al Verdadero GUAYAQUIL, al modelo que está muy lejos de ser exitoso.
Quienes me conocen saben que llevo 10 años viviendo en Guayaquil y que no he parado de evidenciar la dolorosa desigualdad que se vive en esta ciudad. La forma tan discriminatoria de gestión con la que se han manejado los gobernantes aquí.
Tengo muchos amigos y familiares en Quito que siempre sacan a relucir lo excelente que ha sido Nebot como alcalde y ahora la Sra. Viteri, dejándose deslumbrar por lo organizado del sistema de transporte, el malecón 2000 lo lindo que se ve Ceibos, Urdesa, las amplias avenidas y en fin, todo lo que se promociona a nivel nacional de la gestión. Pero la verdad es otra y siempre ha sido otra.
Hoy el Ecuador entero está asombrado y en estado de “shock” al ver cómo Guayaquil, la gran metrópoli, orgullo ecuatoriano y emblema del modelo exitoso, se ha convertido en el foco infeccioso de este terrible virus. ¡Cómo solo está ciudad tiene más casos confirmados que países enteros como por ejemplo: Chile, Perú, Colombia y Rusia! Nadie entiende, “¿por qué no hacen caso, por qué no se quedan en sus casas?”.
Llegó un fin de semana más, y no puedes salir; mejor #QuédateEnCasa, disfrutando de los memes que te matarán pero de la risa. A pesar de las circunstancias que vivimos hoy en día es importante no caer en la monotonía y distraer nuestra mente de las cosas cotidianas. Después de largas labores virtuales llegó el momento de la diversión.
Juguemos un juego, ¿De acuerdo? Les daré algunas pistas y ustedes tratarán de adivinar quién soy.
No soy una persona, un lugar ni un objeto. No pueden verme, tocarme ni olerme.
Me consideran una afección humana, pero, en realidad, soy un conjunto de síntomas.
No juega con otros niños
No le gusta si vamos a casa por otro camino.
Se sienta y pasa horas armando y desarmando la aspiradora
No me mira
Soy el dedo con un tic y la mano que aletea. Soy el niño silencioso con la mirada baja y que camina en puntas de pie. Soy un diagnóstico, un trastorno; un recuadro que se marca en un formulario médico o una posdata al final de un correo electrónico.
Haré que tengas días malos y buenos, y después días malos y buenos. Vivo en todos y cada uno de ustedes, ya sea que lo sepan o no. Soy la fiesta que hace que te pongas tímido y la etiqueta de tu camisa que te molesta. Soy la parte crujiente y pegajosa de las semillas de sandía y el zumbido abrumador del aire acondicionado.
Soy horas de Minecraft.
Algunos días, tengo sabor a vergüenza y amargura que quema desde el corazón de una madre como acidez estomacal.
Pero otros días, tengo sabor a la alegría más pura, como el algodón de azúcar, la felicidad y el orgullo que explotan en tu corazón.
Lo hizo. ¡Dijo «Mamá»!
Puedes encontrarme en las iglesias, las sinagogas y las mezquitas.
Estoy en las escuelas y los teatros, en los parques de juegos y las bibliotecas.
Por alguna razón, las personas celebran mi día el dos de abril. Usan el color azul. Pero, en realidad, soy todos los colores del mundo; rojo por el sábado y amarillo por el sol que brilla demasiado.
Pero también soy daltónico.
Estoy en la India. Estoy en Jamaica. Estoy en las Filipinas, en México y en Argentina. Puedes encontrarme en Rusia y Japón, en Ecuador y en Polonia.
Tal vez te sientes frente a mí en la mesa todas las noches o tal vez levantes la mirada y veas mi reflejo en el espejo al cepillarte los dientes antes de dormir.
Vivo en un niño de 10 años.
Un día, hice que tuviera miedo del viento. De hecho, tuvo tanto miedo que no salió de su casa todo el mes.
Al año siguiente, fueron los perros. Por mi culpa, no cruzaba la calle si alguien estaba paseando a un perro ya sea grande o pequeño.
Y bueno, hice que este niño, tuviera que trabajar mucho para lograr lo que a otros les sale naturalmente: el lenguaje, las bromas y las expresiones faciales. Pasa gran parte del día ansioso y confundido. Soy su enigma envuelto en los waffles del jueves y los panqueques del sábado.
Mami, es jueves, los jueves hay waffles, hay waffles, hay waffles.
He estado aquí desde el comienzo de los tiempos, a pesar de la fachada de normalidad creada por las generaciones anteriores a ti.
No existe lo normal. Estoy aquí para recordarte esto.
Cómo me veas depende de ti: una molestia, un berrinche, un trastorno o un cordero curioso que usa el traje de lobo. ¿Puedes ver más allá de mis largos dientes amarillos y mi mata de pelo para encontrar el niño tierno y gentil que está debajo?
Debido a mí, Mozart escribió sinfonías largas y complicadas. Se decía que su oído era tan sensible que podía encontrar la diferencia en los tonos más sutiles.
Los historiadores explican la forma en que Miguel Ángel hacía boceto tras boceto hasta que la pose final estuviera perfecta en su mente rígida e inflexible. Debido a mí, la Capilla Sixtina explota con luz y color. Los registros demuestran que a Albert Einstein le iba pésimo en el colegio. No aprendía de la misma forma que los demás niños.
Y Sir Isaac Newton, el de la manzana que cayó del árbol, no tenía amigos. No comprendía a las personas e insistía en mantener una rutina estricta e inquebrantable.
Como puedes ver, una mente calma también puede tener grandes pensamientos, e incluso dentro de la persona más quieta, existe una voz. O una pintura o una canción.
Soy tantas cosas. Soy la esperanza y la posibilidad. Soy la música y los sueños, la bondad y el color. Soy la gravedad.
De modo que, por favor, antes de entrar en pánico o de juzgarme (antes de correr a buscar una cura o apresurarte a llamarme “raro”), trata de recordar mi valor. Recuerda mi bondad.
Te enseñaré el significado verdadero del amor incondicional; un amor tan poderoso y fuerte que reacomodará tu corazón.
Al principio, probablemente ni siquiera te darás cuenta de que estás aprendiendo de mí. Soy tan sutil que, prácticamente, soy invisible.
Pero cada hora, cada día, cada año, tú y yo haremos las paces. Pisarás con cuidado sobre las largas filas de trenes y admirarás las ciudades complicadas de Minecraft.
Cada jueves al amanecer, encenderás todas las luces de la cocina y tomarás la máquina para hacer waffles para ese niño que, finalmente dijo mamá.
Te olvidarás de lo normal.
Soy el autismo. Y haré que seas mejor. Haré que tu familia sea mejor.
Si me dejas, haré que el mundo sea mejor.
2 de Abril, Día Internacional de concienciación sobre al autismo
Fuente: Centro Nacional de Defectos Congénitos y Discapacidades del Desarrollo de la CDC (Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades)
Si le viene bien, le ruego no publique mi nombre, ni mi confesión, tan solo busco desahogo, y tener una voz, de entre cientos y miles que se pierden en la noche. Yo no quería venirme a estudiar Medicina, no tanto por la distancia entre esta ciudad y la mía, o porque no me interesara en primera instancia aliviar el dolor y sufrimiento de la gente. Más bien, me es amargo entrar en un ámbito en donde estoy tan lejos de mi hijo, de sus primeros pasos, de su primer corte de cabello, de su primera palabra. Qué difícil oponerse, aun aceptándolo con entera sumisión del propio ser, a la lejanía, a las largas noches sin juntar los ojos, a levantarse temprano, a llorar por una baja calificación, a sufrir enteramente por perder un semestre y saber que esta melancolía se alarga cada vez más.
Cuando este escenario comenzó, a la primera oportunidad que tuve, salí corriendo a mi casa, muy a pesar de toda esta situación. Conforme pasaron los días, y el encierro se prolongó, empezaron a llegar las clases digitales. Salones virtuales en donde el profesor explica la materia lo mejor que puede, pero que yo no llego a entender, y me da mucho miedo preguntar o decir algo; en donde vivo con pánico que el internet empiece a fallar, mi micrófono no esté encendido, o que mi niño entre corriendo en la habitación, y empiece a destrozar las cosas o a jugar con mi cabello. Además de las clases, vienen las tareas, una por cada materia, con problemas o casos clínicos imposibles de resolver. Acertijos redactados con migajas de datos, que esperan a ser resueltos en un tiempo casi inhumano.
Fue entonces cuando empezaron las publicaciones, las conversaciones, y la cascada de mensajes buscando una solución para las clases virtuales y esta cuarentena. A decir verdad, pienso que la tecnología está en mi contra, además de no entender toda la materia, siento que paso más tiempo haciendo deberes que escuchando la clase. Me hace falta caminar por los pasillos, y sentarme en una banca alrededor de mis amigos, con letras borrosas en un pizarrón, un profesor explicando y yo preguntando libremente. Me hace falta ir al hospital y hablar con el paciente, preguntar su día y pedir su permiso para explorar su cuerpo, saber de dónde viene, y si alguien le viene a visitar, usar el mandil y llegar corriendo a las clases. Míreme ahora, si le viene bien, con quejas y llantos, melancolías y días interminables, finalmente terminé amando el camino y la profesión. Y, aun así, a pesar de la nostalgia y la pena, quisiera prolongar el inicio de clases. Sé muy bien los riesgos que estamos teniendo, y lo difícil que será aprender en cuanto volvamos, pero quiero estar con mi niño, y poder verlo crecer.
El pasado 29 de marzo, el comité ejecutivo de la FEUE U Cuenca acordó ¨realizar un proceso participativo¨, que tiene como finalidad recaudar información importante sobre las situaciones que nuestros compañeros y compañeras están atravesando, debido la crisis sanitaria en el país.
El proceso participativo consta de dos partes:
Crear una comisión con delegados de FEUE y miembros del comité.
Obtención de información de manera cualitativa (es una encuesta, enviada por correo institucional) y cuantitativa (asamblea por cada carrera)
Ahora bien, en el caso de la asamblea debe contar con:
Un representante por curso/materia
Una persona de la aso escuela, un delegado de la FEUE.
Estudiantes que quieran participar voluntariamente.
En caso de ser voluntario, se debe comunicar primero con el representante de curso, para posteriormente acordar una fecha y hora para dar inicio a la asamblea. Cabe recalcar que dichas reuniones se harán por medio de la plataforma virtual Zoom.
Depende de cada estudiante participar o no, pero sería bueno que cooperemos con nuestros representantes de la facultad de Ciencias Médicas, no sólo para exponer nuestro punto de vista, si no para hacer llegar la preocupación del curso o de un compañero en particular, y así también poder aportar con soluciones que beneficien a quienes necesitan.
Siete equipos de la F1 se unen para fabricar 10.000 respiradores en el Reino Unido, entre los cuales se encuentra: McLaren, Mercedes, Red Bull, Racing Point, Renault, Haas y Williams.
El consorcio VentilatorChallengeUK está presidido por Dick Elsy, CEO de High Value Manufacturing Catapult, y también cuenta con la participación de otras empresas automovilísticas como Ford Motor Company o Rolls-Royce.
“El ayer no es más que el recuerdo de hoy, y el mañana es el sueño de hoy” Khalil Gibran
Nuestra experiencia empezó así, cada uno con diferentes perspectivas pero con un mismo sueño y un mismo fin. Ser la voz de los estudiantes de Medicina.
“La Dome, hace ya casi 10 meses, me comentó sobre un periódico que existía en la Facultad algunos años atrás (51 para ser exactos), un medio que utilizaban las y los estudiantes para expresarse, y que junto con JuanJo Moscoso querían retomarlo, me preguntó si quería ser parte de esto, y sin dudarlo acepté, desde ahí, hemos venido trabajando para que se haga realidad, aunque luego de algunas trabas, no nos rendimos, hoy estamos orgullosos de lo que estamos construyendo, manteniendo la esencia de un “Pulso” que escribían en mimeógrafos, pero ahora con las herramientas digitales que tenemos a nuestro alcance: Las redes sociales. Nuestro objetivo es fomentar que las y los estudiantes expresen mediante arte, crítica, investigación, diversión, etc. todo lo que es ser un estudiante de Medicina de la U de Cuenca.” Daniela Pinos Mejía
«Todo comenzó con una idea, la de no dejar en el olvido un periódico que hace 51 años se creó en nuestra universidad, ¿por qué no retomarlo? Quién sabía si se iba a hacer realidad o no, pero podíamos al menos intentarlo. Reuniones, más ideas, la consolidación de un equipo de trabajo, parte de ellos los conocía y sino, en el proceso nos fuimos haciendo más cercanos. Más reuniones, trabajo duro y mucho tiempo para que nos aprueben el proyecto. Hasta que se hizo una realidad, una mezcla de emociones y entusiasmo, ¡al fin podíamos seguir adelante con Pulso y empezar con las publicaciones! Para mí ha llegado a ser algo tan importante y razón de mi orgullo, alegría y ganas de seguir haciéndolo crecer más. Gracias a Dome por invitarnos a realizarlo, a todos los coordinadores por hacer que el trabajo en equipo valga la pena, y a todos los chicos que están publicando durante este período. Gracias a ustedes Pulso crece día a día.» Samanta Palomino Palacios
«Pulso, ¿qué es pulso? Fue una de las primeras interrogantes que se vino a mi mente cuando me invitaron a formar parte de su relanzamiento y enseguida me dije, capaz es un proyecto de ayuda social o alguna cosa relacionada al servicio que caracteriza al médico y más con aquella denominación «pulso», ¡tan médica! En fin, cuando me enteré de su verdadero significado, no dudé en dar una respuesta positiva, ya que estaba convencido, que tener un espacio de divulgación, sea este, científico, crítico, de opinión, entretenimiento, y demás, era algo que nuestra vida como estudiantes de medicina necesitaba. Actualmente estoy aquí, feliz y contento por saber que los objetivos que nos propusimos en un comienzo, hoy están siendo alcanzados». Frank Vélez Z.
Son casi 8 años desde por primera vez entré como estudiante a las aulas de medicina, poco a poco me fui adentrando y formando parte de la cultura, tradiciones, mitos, fantasmas y secretos que rodean a la educación médica. Medicina de la Universidad de Cuenca, una de las 4 Facultades inicialmente fundadas en 1987; han pasado 153 años desde que, ahí en donde queda el museo de medicina, empezó a desarrollarse la historia de nuestra formación profesional y de nuestra identidad como médicos. Los médicos y médicas graduados de la Universidad de Cuenca. ¿Y qué nos caracteriza a los de la Estatal? Mucho sabrán las jefas de enfermería de cada universidad y de cada interno o interna cuando llegan en “jabas” cada 6 meses, pero si, cada universidad deja una huella en sus estudiantes, en realidad nosotros somos parte de la U y la U de nosotros.
De izquierda a derecha: Juan Diego Romo, Juan Diego Jaigua, Juan Ochoa, Daniel Freire, Juan Ignacio Cobos, Juan José Moscoso, Luis Molineros, Fernanda Serna, Samantha Miranda, Arianna Andrade, Emilio Maldonado
La universidad lo cambia todo, se transforma por una coincidencia de vocación, espacio y en mi caso la nota en el ENES ya extinto, en el lugar en donde vas a conocer a las personas que van a ser tus amigos por el resto de la vida, es el lugar en donde te haces adulto, tomas tu primera cerveza, te enamoras, en donde entre horas de clase disfrutas del sol con tus amigos, en donde largas horas de estudio, las interminables diapositivas, los exámenes y las buenas/malas notas, las actividades extracurriculares vienen a socorrer a nuestras pasiones con el ping pong de horas libres, un cuarenta, un partido de fútbol, básquet, voley, o la música, eterna confidente de todas nuestras actividades. Nada se compara a la fiesta de quintos, el concierto, las jornadas o por lo menos podemos decir que nadie ha pasado nada como el bautizo, eso nos caracteriza como grupo, la academia y esas experiencias dentro de la U moldean quién serás, tu identidad propia como médico. Gracias al sueño colectivo de un maravilloso grupo de gente que formaron parte de Ciencias Médicas VIVE y MED VIVE, gracias a Arianna, Marllit, Juan Diego, Xavier, Michell y Paúl; a todos los estudiantes que confiaron en nuestro movimiento por 3 años, llegué a representar a AEM (Asociación Escuela de Medicina) por 1 año, fue una experiencia increíble, que me permitió reconocer la responsabilidad de rescatar las costumbres propias de nuestra tradiciones como estudiantes. Hoy 51 años tras su primer lanzamiento, con una lucha de casi 3 años, el diario estudiantil Pulso regresa en formato digital, necesario en nuestros tiempos para manifestar la realidad de los estudiantes, tener un espacio para la discusión de temas de interés, un lugar para las caricaturas y los poemas, un lugar en donde los estudiantes colaboran con la construcción de la sociedad que hoy más que nunca utiliza el medio digital ante las adversidades. A las personas que lo hacen posible quiero manifestarles mi más grande admiración y mis felicitaciones por hacer realidad PULSO, espero que esta huella que ya han reimplantado en la conciencia colectiva perdure mucho más ahora que gracias a su compromiso hemos alcanzado el medio digital. Un saludo y agradecimiento al Dr. Bernardo Vega y al Dr. David Achig por sus oídos atentos, ayuda real y constante.
De izquierda a derecha visto de frente: Juan Ochoa, Jorge Cajamarca, David Enriquez, José Enrique Carpio, Francisco Crespo, Juan Ignacio Cobos, Daniel Freiré y Emilio Maldonado
Roberth Aguirre, Juan José Moscoso, Mauro Crespo, Andrés Romero, Pierre Villafuerte, Daniel Cárdenas, Fernando Balarezo, Pablo Jacome, Juan Ochoa, Juan Ignacio Cobos