EL INTERNADO SE LLENARÁ DE MÚSICOS EXCEPCIONALES

A lo largo de la carrera es posible coincidir con compañeros que poseen diferentes talentos, los cuales los vuelve especiales y eso es algo digno de destacar. A continuación, hablaremos sobre dos «futuros internos» que tienen la música en su sangre y que compartirán sus experiencias a lo largo de estos años donde han combinado sus dos pasiones, la medicina y la música.

Luis López y Diego Cajamarca son dos personas que demuestran que la Música y la Medicina van de la mano.

En primer lugar hablaremos sobre Luis Ángel López López, conocido por sus amigos más cercanos como «Luchito«, magnífico violinista que con la humildad que lo caracteriza, nos comenta que a los 7 años inicio su maravilloso camino en la música, al ingresar en el conservatorio José María Rodríguez.

«Comencé el interés de la música por influencia escolar y familiar, me gustaba en general disfrutar de todo tipo de música», comenta con emoción


Luis López tocando su tan apreciado violín en el Aula Magna de nuestra facultad.

Destaca que sus maestros en el conservatorio fueron sus principales mentores, los cuales le recomendaban escuchar a grandes intérpretes de violín como: Fabio Biondi, Hilary Hahn y Maksim Vengérov, entre otros. Sin duda alguna, también las maravillosas obras de los compositores más representativos de la música clásica y moderna han guiado un camino hacia la apreciación musical desde un enfoque más detallado. Indudablemente el violín es una parte de él, por su timbre, el cuál considera como único y que ya le gustaba incluso antes de tocarlo por primera vez, como si existiera una conexión entre los dos.

¿Qué sientes cuando tocas?

«Es complejo describirlo, depende de la obra a interpretar y del estado de ánimo con el que lo haces… Por ejemplo: invito a los lectores a escuchar Clair de Lune de Debussy, Meditation de Jules Massenet y Aires gitanos de Pablo Sarasate y traten de percibir los cambios de ánimo del intérprete, a veces bruscos o a veces delicados, crean un ambiente que hipnotiza al público y puede llevar a volar a un mundo fantasioso dónde la imaginación de cada uno es su único límite. Cuando se indaga en el contexto histórico de las obras, se puede convertir en parte de un momento, sentimiento y estado de ánimo que el compositor transmite a través del lenguaje musical, es una forma de viajar por el tiempo. Tal como la poesía transmite sentimientos a través de palabras, la música revive recuerdos y crea momentos».

Luis López cautivando a la ciudad con su música que llega al alma.

Al escucharlo hablar se hace fácil imaginar los logros que ha alcanzado, como su título de «Técnico y tecnólogo en música», que ha tocado en diferentes orquestas, grupos musicales y bandas, el interpretar obras complejas, mejorar la técnica en el instrumento, compartir los conocimientos que ha adquirido, y usar esta habilidad para beneficio de las personas. Siempre agradeciéndole a Dios, a su familia y a sus amigos que han estado con él durante este maravilloso trayecto.

Luis López compartiendo sus conocimientos a las nuevas generaciones.

Al hablar sobre Medicina, lo hace de manera muy personal, debido a que lo considerada como un arte al combinar la empatía, el conocimiento y sobre todo el carácter humanitario; es decir, poder ayudar a las personas de una manera diferente, cercana y sin remuneración que exprese la gratitud de un paciente recuperado. Igualmente nos comenta que muchos de sus compañeros en la facultad son músicos, son admirables y para él es muy interesante ver cómo la música puede cambiar la vida.

«A veces agotador, otras veces muy relajante pero no deja de ser hermoso poder transmitir sentimientos a través del conjunto de melodía, armonía y ritmo. Es una gran oportunidad poder combinar ambas artes».

Otro gran músico próximo al internado es Diego German Cajamarca Velesaca, conocido por muchos que han tenido la dicha de ser su compañero como «Dieguito«, trompetista como pocos, nos abre su mundo de la manera gentil, agradeciendo la consideración y esperando ayudar en todo lo posible con esa sencillez que lo define.

Diego Cajamarca posando con sus compañeros del grupo «Mariachis Juvenil Monarcas» en el Puente Roto

Inicia recordando que el primer instrumento que aprendió fue la batería, mejorando de poco en poco gracias a los consejos que le dio su padre, también músico, para poder llevar el ritmo. Pero nostálgico comenta que cuando realmente aprendió de música fue cuando tomó clases de trompeta a los 15 años, debido a que su padre soñaba con la posibilidad de que su hijo tocara con él en el mismo grupo de mariachis.

Diego Cajamarca compartiendo con sus compañeros músicos de la Orquesta de la Casa de la Juventud.

Enfatiza que sus influencias musicales más representativas fueron su padre y su hermano. Para aprender a tocar la batería encontró inspiración en la música del grupo «Maná» ya que trataba de imitar sus canciones junto con su hermano. Para la trompeta, sin duda la mayor influencia fue la música de Mariachi, recordando como anécdota que al principio lo hacía por obligación, pero al final terminó enamorado de sus melodías. Otra influencia que reconoce es la de las bandas sonoras de distintas películas, pues resalta lo siguiente:

«Las imágenes se complementan con un estímulo auditivo adicional que nos acompaña a lo largo de las escenas haciéndonos pensar y disfrutar del momento».

Algo que llama bastante la atención, es que no se decantó por ningún instrumento en específico, pues no considera tener un preferido, y que quisiera aprender más todavía de todos los que existe. Comenta que la trompeta es el instrumento que domina casi de manera completa, sin embargo, también sabe tocar un poco de violín, batería, y guitarra.

¿Cómo definirías lo que pasa en tu interior cuándo tocas?

«Todo depende del lugar y la ocasión en que tocas, hay veces que he sentido cariño cuando he tocado solos, sientes mucha felicidad cuando te das cuenta que la gente disfruta y en canciones tristes puedes sentir esa melancolía que rodea al momento».


Diego Cajamarca demostrando su habilidad en el violín, uno de los tantos instrumento que sabe tocar como si fuese una extensión de su cuerpo.

En lo referente a sus logros musicales, destaca uno en específico, el haber tocado en una orquesta el violín, contando emocionado que este era un sueño que siempre tuvo y que se sintió realizado al cumplirlo pues es de las pocas oportunidades que la vida musical te puede dar. También nos recalca lo siguiente:

«El camino de la música está lleno de fracaso y éxitos, de buenos y malos momentos, ha habido veces que sentía que jamás iba a mejorar y cuando te das cuenta lograste superar ese vacío que te separaba de un triunfo. He viajado a varias partes del Ecuador gracias a la música como cuando fui a tocar con una batucada a la playa de la ruta del sol, he compartido con mi familia y gracias a Dios he conocido a grandes personas y amigos».

Al tocar el tema de la medicina en su vida, recuerda que su madre lo incentivó a estudiarla, aunque ahora diría más bien que eso fue una especia de guía, ya que considera que sí pertenece a esta carrera. Añade que la doble vida de músico y estudiante es muy bonita y rara a la vez, ya que en ocasiones no es posible asistir a lugares al que es invitado debido a que tiene un compromiso con el grupo musical o existen ocasiones en las que en lugar de estudiar ha tenido que ensayar para un evento importante, pero no se arrepiente de ello pues está próximo a iniciar el internado realizando las dos cosas al mismo tiempo .

Para finalizar tanto Luis como Diego coinciden en que gracias al apoyo de Dios, de sus padres y de sus amigos, les fue posible vivir en el mundo del arte, y no se imaginan su vida sin esto. De mi parte queda simplemente agradecerles por la oportunidad brindada al permitirme realizar esta entrevista esperando que sus sueños se cumplan y que sigan siendo esa fuente de admiración que necesitan más que nunca las nuevas generaciones.

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