Por Frank Vélez Z.
Si hay algo que se ha convertido en normalidad dentro de nuestra facultad, son los inconvenientes que existen en los procesos de matriculación de cada ciclo.
¿Te pudiste matricular? ¿Te permiten adicionar? ¿Qué tan extensa está la fila? Son varias de las preguntas comunes en estos tiempos. No dudo que haya falta de gestión por parte de nuestras autoridades en la facultad porque últimamente se ha evidenciado que han tratado de mejorar ciertos aspectos que hacían falta mejorarlos como abrir más espacios a la participación estudiantil, el tan esperado llamamiento a concurso para docentes titulares que ya lo ha mencionado la decana y, demás. Sin embargo, falta organizar ciertos aspectos que no “se salen de las manos” como exhortar a las/os secretarias/os que sean más bondadosas/os al matricular o al dar algún tipo de información (si bien no son todas/os, hay quienes lo hacen con mala actitud que no es para nada favorable), establecer horarios que perduren por todo el ciclo y que no cambien al inicio de clases de manera que no se crucen con las asignaturas optativas o de libre elección, designar recursos previos al inicio de clases, tal vez haya más pero al menos cito estos; enfatizando en el último aspecto, sé que el propósito de cumplir con el calendario académico es benefactor para la colectividad universitaria, pero también deben ser conscientes que si no hay recursos, ¿cómo se puede cumplir este calendario? Que únicamente conlleva a no tener la “primera clase”, por no decir “la segunda, la tercera, la cuarta… o medio ciclo como ya pasó alguna vez”.
Con todo lo expuesto, parece ser más importante que se cumpla un protocolo dispuesto desde la administración central (que desconocen en gran parte nuestra realidad como campus, e incluso alguna vez alguien lo denominó “el campus olvidado”) que el bienestar estudiantil o el talento humano. Y por qué el “bienestar estudiantil o talento humano”, sí porque en el último período nuestra carrera solo tuvo aproximadamente tres semanas de vacaciones, sin considerar los suspensos y la “semana de matriculación”, en definitiva, no hubo vacaciones en la carrera que al igual que todas, necesita un tiempo de descanso oportuno y, no lo menciono por ociosidad sino porque lo merecemos.