Por Edisson Guzhñay Domínguez
Escribo este artículo con mucha emoción y orgullo; lo primero es por que me apasiona poder estar en una carrera en la que puedes ofrecer tu tiempo para ayudar a los demás, eso sí, siempre haciéndolo con gran empatía, respeto y humanización. Y el segundo sentimiento reboza en mi alma por dedicar esta publicación a mis amigos y colegas con quienes hemos compartido grandes aventuras; de las que hoy conocerán un poco más.
Hace un poco más de 5 años, tres estudiantes de la Universidad de Cuenca (2 de Ciencias Médicas y 1 de Ingeniería) ideaban una forma de poder ayudar a las personas; pues varios grupos en la ciudad se dedican a la labor social; pero ellos notaban que les faltaba algo que complementara ese accionar; es así que un 13 de junio de 2014 crean la denominada “Fundación Juvenil San Antonio”; entidad que tiene por finalidad reclutar jóvenes y usar su energía y potencial para visitar personas en situaciones catastróficas y brindarles el mayor apoyo posible. Y así se hizo con gran éxito por alrededor de 2 años en la parroquia Sinincay del Cantón Cuenca.
La fama de los voluntarios y voluntarias, que cada día eran más, no se hizo esperar; así que recorrieron con gran alegría lugares como: San Joaquín, Sayausí, Paccha, Turi e incluso Gualaceo.
Arriba desde la izquierda: José Vázquez, Mariuxi Narváez, Janeth Gordillo, Bryam Farez y Gabriela Maza. Abajo desde la izquierda: Samantha Morocho, Patricia Guaillas y Mattew Guamán





