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Óscar Gabriel Roblez Benítez: clasificado al Concurso Internacional de Oratoria.

«No hay peor tirano que aquel que llevado por una sociedad inconsecuente, se priva de brillar, de expresarse, por amilanarse ante la muchedumbre. Las huellas de tu andar serán las marcas del legado de tus acciones»

Nace en el Sagrario, Loja, Ecuador, el 03 de marzo del 2002. Ingenio, talento y patriotismo marcan su esencia, entre sus pasiones destaca su gusto por museos y bibliotecas, literatura y música, la medicina y naturaleza, agrega que disfruta de hacer y componer música, montar caballo y escribir.

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YA VUELVO

Autor: Ariel Ernesto Cárdenas

Un día  me levanto y no veo nada mis zapatos y digo: ya se llevó el patojo, este perro siempre está mordiendo todo,  cuando le voy a ver  ha estado jugando ahí con mi zapato, tiene cuatro meses más o menos, desde que le encontré en un saquillo, ahí alado del rio, se iba a ahogar el pobrecito, no sé qué estaría pensando quien le haya dejado ahí, pero le agradezco porque nos encontramos los dos, por suerte pasaba por ahí y escuché el llanto y los finos ladridos del guagua perro, desde ahí que le traje y no se ha ido, a pesar de que la puerta siempre pasa abierta y sale conmigo al campo casi siempre, pero bueno después de eso me apuré desayunando para ir a trabajar.


Ya medio me limpié el blue jean que me regalaron en navidad ahí en la casa parroquial que vinieron unos jóvenes a dejar cositas, arrocito, porotito, y muchos fideítos porque son livianos dicen y no se dañan, yo creo que eso solo dicen porque nunca hay platita para comprar carne o pollo eso sí que es rico, esperemos que en esta navidad algo haya de eso. Bueno ya cuando salgo de la casa bien peinado y bien amarrado los cordones, me voy ya a ver a las vacas que no se estén yendo, y también a estar ahí recogiendo la caca de las vacas dice mi abuelita que limpie porque se hace un lodazal , y muchos moscos es lo que dice mamita.
Más o menos ya a las once de la mañana, ya hace hambre la barriga, gruñe feísimo, enseguida voy donde mamá y le digo: ¿mamita hay un pancito? Ella me responde con su cara de no hay nada mijo, pero me dice hay un huevito runa ahí que ha dejado Don Gerardo, cocina ese guambrito. Le pregunté: ¿segura mamita? Ella me respondió con una sonrisa infinita y los ojos ya apagados, bueno el uno, porque el ojo derecho ya no veía nada: “Si mijo come nomas el tatita y yo ya comimos ahí unas papas” Ya después, más o menos cinco de la tarde bueno creo yo porque no tenía reloj, hablando del tiempo, papacito tiene un amarillo pálido  de oro dijo mi abuelita sin mucho interés en el rostro, que le mandaron mis papás de Italia, eso que queda por las Europas no sé qué, yo no sé qué hacen allá si yo acá en Girón estoy solito, bueno con Mamita y Papito pero ellos ya están viejitos, no sé por qué mis taitas no quieren venir, si aquí todo es más lindo, sales y hay un sol que sonríe, que te da en la cara ya tempranito a las siete , solo ves las montañas verdes, las aves blancas, el cielo azul, las vaquitas no molestan a nadie porque ellas no hablan, no hacen mal a nadie, leche dan y de ahí queso, bueno ellos plata mandan unos billetes que acá no valen, hay que cambiarlos, que es harta plata dicen que los sucres valen poco. Ya regresando a la casa con los abuelos es que le veo al Juan y a ese del Pedro subidos en la bici y les grito: ¡oigan aguanten ya voy! Y ya pues el Pedro frena y casi se caen los longos ja ja me he reído, después le digo a mamá que ya regreso que voy a dar una vuelta en la bici del Pedro, nuevita le mandaron los papas la de la “Yoni”, cuando voy corriendo a verles ya dice el Juan :”vamos oye shunsho a ver allá unas cosas y saca el poncho” bueno digo ya vengo, después de un rato ya trepados los tres en la bicicleta ni sé cómo alcanzamos a llegar a un potrero grande, grande no había muchas casas al rededor solo terneritos y vacas no más, cuando le veo al Pedro cogiendo caca y le digo :¿ qué haces oye cogiendo mierda? Y él me dice: estoy recogiendo hongos ve guambra tonto, ayuda vos también; y yo le digo: ¿Para qué? estas cosas huelen medio raro esos hongos; el Juan le interrumpe al Pedro y dice: el otro día le vi al hermano del Luis cogiendo estos hongos y comiéndose y decía que era “diferente”, ya pues yo quiero ver lo que ha visto ese man, vos no querrás? me preguntó y yo le dije: ya pues veamos yo digo que no me hace nada, y el Pedro me responde que  ya vamos a ver. Ya más o menos las siete de la tarde llegando a la casa, después de pasar como una hora entre caca y caca buscando los honguitos que tenían un color café con un brillo algunos y otros con una color medio negruzco encima, el Pedro me dijo que así mismo ha de ser , así mismo ha de ser, tenía que partirles el tallo con la uña y ver si dentro tenía un color verde o azulado como la sangre de estos, sino tenían ese color , ahí les deja botando mismo en el llano, cuando ya estábamos volviendo a la casita esa de los taitas , sale nomas mi  Abuela, bravísima, gritando, puteando, colorada de la rabia que dice que les he dejado botando y noche regreso, bravísima mamita yo pensé que me iba a dar duro, sale con la única  pollera roja que por ahí le regalo la dueña del terreno donde trabajamos nosotros y dice: ¿A dónde se van pues guambras pronto tenían que venir? es lo que me dijo, ya vengo mamita ya vengo no tengo hambre, acá afuera me voy a quedar con el Pedro y el Juan, se quedan a dormir,” ya ya” me respondió no estarás haciendo bulla que tu abuelo va a dormir verás, me dijo. Cuando estaba saliendo me dice el Pedro: oye trae algo de dulce, ¿un guineo tienes? simón le dije, ¡aguanta!, salí en seguida y el Juan me dice ya pero vamos arriba más allá de donde vive la señora Lupe, y yo le digo: pero allá ya no hay nada, acá quedémonos afuera de mi casa les dije… y ellos insistieron que más lejos, bueno les dije caminemos, cuando ya llegamos al cerro ya bien obscuro pero aún se veía algo de luces de los candiles que tenían por ahí creo que era el abuelo de la Juana que capaz seguía con la paja ahí haciendo los sombreros para ir a vender los miércoles, bueno no es quise molestar, así que les dije: sigamos caminando ve Pedro, y él me responde: eso estamos haciendo, mientras sostenía una chica velita que de por ahí se ha venido robando el fiero, de la virgencita de Don Raúl, mientras seguíamos avanzando más o menos ocho y media ya obscuro todo, los zapatos de lona blanquitos eran, ahora ya negros, ya tocara ir a lavar otro rato en un pozo que hay por ahí.

Ahora la bicicleta ya con tanto lodazal no jalaba y el único que estaba subido que era el Pedro ya se baja de la alhaja roja bicicleta, mientras seguíamos caminando por ahí el Juan nos quería hacer tener miedo, nos hablaba de los duendes, la mariangula, que el chuzalongo, que los espíritus, esas almitas que también a mamá le he escuchado hablar, en la noche sabia decir mamita: ¡ya deja dormir, ya deja hombre! Y yo no sabía a quién le decía porque papito estaba dormido, roncando ahí, por eso me despertaba yo, bueno mamita dice que noche sabe aparecer almitas aunque yo no creo en eso, porque una vez me dijo mamá: ¡Uy esta señora Mariana no deja dormir, solo bota las cosas, los platos, pisa duro el llano, golpea la puerta cuando entra, golpea más duro cuando se va¡ bueno y la señora Marianita era la mama del Lucho, ella ya se fue hace mucho tiempo a los Estados Unidos para disque mandar plata, pero nunca llego la señora porque al señor ese, al que le pagó para que le bote haciendo pasar a donde los gringos, no le importo nada dicen, y ahí se murieron en una camión grandote esos como de las frutas que traen al mercado, ahí les dejo en un desierto no sé qué por México y ahí se murió mucha gentes de acá, bueno eso era lo que salió en el canal 6 que muchas personas ahí se mueren, unos de hambre, otros baleados, otros perdidos, a otros le meten en el hueco y botan los papeles, pocos nomas dicen que llegan, los otros ya como recuerdito nomas de las familias, fotos no más pegadas en las paredes, con dos velitas prendidas a ver si algún ratito llegan aunque sea con la ropa ,mojada no sé qué, porque aquí hablan de eso, de los mojados, es mejor yo creo que digan el mojado, que el muerto, bueno no sé ojala ya algún día cuando cumpla diez  y ocho para ver pues reuniendo platita, a ver si me viajo para mandarles también unos “sucresitos” a los viejos, que tanto me han dado ellos, por eso ya pues, ahí la mamá del Lucho dice que ha muerto, y no ha llegado a los “nuevayores” como pensó cuando salió de acá, por eso no creo lo que dice mamita, aunque ella dice que las almitas no quedan en paz y regresan acá a su tierra a veces inquietas, a veces llorando, a veces cabreadas, con sangre en las manos, con los bolsillos y la barriga vacía , quejándose de lo que no tienen, y tienen también, por eso dicen que hacen bulla las almas, pero no sé.
Seguíamos Caminando cuando el Juan dice: ya está muy lejos, ya por aquí nomas quedemos guambras, ¡ya pues! Dice el Pedro , mientras nos sentamos ahí a hablar, de que eran esas hongos que recogimos , el Pedro ya estaba haciendo un fuego con las ramas secas y no tan secas, por que pasa medio paramando acá en Girón, pero bueno , shunsho no es el Pedro y comenzó cortar las ramas con ese cuchillo viejo que usaba Doña Carmela para las carnes ahí en el mercado, no sé de donde sacaría el guambra el cuchillito este, por la mitad les partía a las ramas y yo le pregunté: ¿qué haces? Y él me dijo: buscando el lado seco, el que está en la mitad de la rama pues shunsho me responde, para que se puedan prender pues, ¿no ves que están verdes un poco? Me dice, bueno dejé que siga en lo suyo mientras yo bonito le acomode a la bici, no quería que se raye o se caiga, ahí le dejé echadita en el llano, cuando el Juan sacó el hongo más grande de la funda y dijo: ¿que nos hará esta huevada ve? Yo ni sabía para que eran esos, solo dije bueno, si se puede comer, de una, con tal de que tengamos la panza con algo dentro y no nos muramos de shunshos no pasa nada.
El Pedro se demoró harto pero ya hizo el chico fogón ese bajo el árbol, avispado era el longo, ya cuando comenzamos a sentir el calor del tatita fuego es que el Juan saca un termo ni sé qué, que había traído con agua de panela calientita para la garganta decía, nos servimos en una vaso de plástico y tomando íbamos hablando de cosas así de guambras, de la María , de la Evelin, de las peladas de por ahí, ya saben cosas de guambras de catorce años, bueno ya no sabíamos ni qué hora era, pero si había luz, la de la luna pues, que clarito se veían los árboles en fila, un pato nomas había en la laguna pequeña, esa que se llama Illak Aycha ,bueno por suerte ya dejo de paramar pronto pronto y nos sentamos en la tierra, alrededor de la llama que parecía que nos veía y nos cuidaba, yo me sentí la verdad bien acompañado del fuego, me sentía protegido , no tenía frio, y a pesar de lo desolada de la noche tampoco miedo.
Cuando el Juan le pega el primer mordisco al hongo, vieran las caras que puso el flaco, “ Tatay” dijo, y siguió mordiendo con él un ojo cerrado y mostrando los dientes, un sorbo de la agüita de panela y se tragó el hongo mediano, luego el Pedro hecho el muy muy viene y me quita de las manos el hongo más grande y dijo: “Tomad, comed, este es mi cuerpo, cuerpo de la sabia naturaleza ja ja ja “ y le pregunté: ¿ dónde escuchaste eso? En la misa pues y se rió, y también nos reíamos como le imitaba al Padre de la capilla, el padre Lucho no sé el apellido, porque era un español, ojo mishi que le decimos Lucho, Luisito Divino como le dicen las abuelas acá que van donde él a hablar, sobre disque lo que hacen mal y que él les perdone, yo no entiendo por qué le piden a un señor de otro país, de otro color de piel, con los pelos bien peinados, bien vestido, siempre comiendo lo mejor, ¿Cómo vivir siendo pobre?¿ Pecar en la pobreza es realmente pecar? solo le dan platita por escucharles, hasta un terrenito le regalaron la familia Carchi ya que le pidieron que le cure al papá de ellos que se estaba muriendo de pulmonía ni sé qué, pero igual se murió el señor, y el padre ya quedo con el terrenito , sonriente anda el suco por ahí, pero bueno nos daba gracia ver como el Pedro se burlaba del calvo ese que no entiendo bien lo que hacía, no entendía yo por qué los más viejos le pedían perdón a él y que les indulte algo así escuché, si él es igual que nosotros, de carne, de hueso, de penas, de alegrías, de tristezas, de hambre no creo ya digo el siempre comía bien, hasta cuatro veces comía este señor y nosotros una nomas o dos cuando había más papa y porotos, pero bueno , supongo que ese señor tiene poderes o no se para hacer desaparecer los pecados de la gente, yo digo que todos somos iguales, pero parece que el señor es algo más acá. Ya pues ya pasó como un buen rato y estos dos shunshos decían que no les hace nada que se van a comer más, ya pues yo también cogí dos medianos y con un par de mordiscos con el agua de panela a la barriga se fueron, seguíamos hablando de cosas que nosotros sabíamos, el Juan decía que las vacas del terreno del Abuelo de él, ya se habían muerto como doce, ya solo tenía unas ocho, y que de ahí sacaban la leche para ir vender al mercado o ellos mismo toman, ahora el Pedro que solo vivía con el taita taita, o sea con su papá , porque su mamá era la dura pues, la que mandaba la platita de afuera, y ya pues el papá solo se gastaba en punta, que es un trago fuertísimo, que de oler ya uno se chuma, bueno solo decía el Pedro que el taita pasaba tomando, chupando decía llorando a veces, una vez le pegó al Pedro en el ojo el taita, y el pedro le defendía, le decía es que yo mismo no le hice la comida, si ni papas habían y él se enojó y le dio un puñetazo, con el ojo negro estuvo del Pedro como quince días, pero bueno así son las familias, o eso dice mi abuela. Pasaba la noche y la luna más clarita se hacía, como pidiendo que nos quedemos con ella, que sigamos hablando, la luna como que quería seguir escuchando la risa de estos guaguas, las malas palabras de nosotros, el fuego también pues que no se apagaba, calientitos estábamos, con la alegría, con la agüita de panela, con las historias, y ya pues con los hongos en la barriga, frescos nomas, bueno yo les estaba contando sobre unos periódicos que leí el otro día en la peluquería donde el Don Alberto, el me deja nomas leer las cosas, que tiene ahí, y ya pues como el Pedro y el Juan no saben leer muy bien les cuento yo por que leo más rápido y entiendo algo algo lo que se dice en esas tintas que escriben en los papeles que después se usar para hacer taco y tapar las goteras pues, sino la cama de mamita se moja.

Yo estaba gozándome del Juan cuando el Pedro comienza a decir que siente algo raro en la barriga, y el Juan comienza a decir lo mismo, y yo digo: callen callen, el hambre ha de ser, ni un pan han traído ustedes también, ellos me decían que no, que era una sensación que no habían tenido, que sentían un hueco ni sé que en la panza, bueno yo les daba la contra hasta que sentía algo parecido como hambre no sé qué, pero recién me comí ese guineo y el agüita así que no debía ser eso, seguíamos hablando cuando comencé a sentir y a ver cosas raras como que mi piel era de papel, es más me senté, como que tuve miedo que el viento me lleve, me sentía ligero como la paja que se vuela cuando subimos al cerro, me sentía que mis pies estaban clavados en la tierra como si yo fuese un árbol esos chiquitos que tiene raíces pero que no están tan profundas, que un buen rio crecido les lleva nomas, me sentía extraño, comencé a oler el llano mojado con mayor profundidad como si mi nariz era grandota y era fácil que todos los olores entrasen por ahí, también escuchaba otras cosas que antes no lo hacía, escuchaba como se quebraban unas ramitas que los arboles ya viejitos han dejado caer al piso, como si alguien viniese caminando hacia nosotros, pero no había nadie, solo los 3 y la bicicleta, estábamos entre unos montes ni sé de qué, pero se escuchaba como que venían animalitos y o dije:” vengan, vengan quienes tengan que venir” cuando el Juan alzó la voz y dijo: ¡calla oye, no ves que les llamas a las almitas y a los duendes shunsho! Y yo me sorprendí y le dije: ¿creerás pues vos en esas cosas Juan? Y él me dice:” Claro pues si pasan caminando fuera de mi casa, como si estuvieran ellos arando la tierra, recogiendo los frutos, pero eso hago yo en las mañanas, además no hay nadie más de noche en el campo, quien puede ser? Ellos pues, como si tuvieran manos golpean puerta, como si tuvieran pies pisan duro, como si tuvieran boca cuchichean, entre ellos se hablan y se entienden, solo ladrando pasa el perro de madrugada”  Ya pues lo que quiera puede ser, pensando en pendejadas vos también Juan, le dije, mientras seguía sintiendo como que los montes se iban acercando a nosotros a escuchar lo que hablábamos, mientras ellos se ponían como tontos pensando en otras cosas y tomando el agua de panela, yo sentado en la tierra veía la laguna, y me quede como hipnotizado, bobo, elevado viendo una luz entre amarilla y blanca que viene de lejos, de una casa en una montaña pequeña, hasta que vi que la luz se apagó y les dije: ¿oigan guambras y la luz? Y ellos dijeron: ¿Cuál luz pues? Les dije: la que se apagó y estaba todo el rato prendida, allá y les señale con el índice y dijeron: si ahí no ha habido nada, si por ahí vive el Julio con la Marlene y ellos pronto mismo apagan la chulla luz que tienen, ya es tarde, de no comer has de estar viendo tonteras me dijo el Pedro con mucha seguridad, bueno bueno calla hijito le dije, ya ya come come, cuando vi que la luz, ya no estaba por la casa del don Julio sino más cerca , pero no se apagaba, sino ahí seguía rutilante, dije ya ya mi imaginación ha de ser, y seguía hablando con los panas, más tarde me comenzó a dar sueño y les dije: oigan ya vamos, y ellos dijeron: No, siéntate aquí está caliente, más tarde vamos, ni cuenta se han de dar los veteranos, siéntate hijito me dijeron, bueno bueno les dije y seguía sentado esta vez para más comodidad me apoye sobre un tronco de un árbol grueso y áspero que medio me picaba la espalda , y ya más cómodo comencé a cerrar los ojos, claro pues con el fuego hasta sueño daba, cuando se unen mis parpados solo para descansar el ojo, comienzo a ver como la sabia de los arboles suben y bajan de estos, era un verde brillante que confluían en el punto alto de los árboles y luego bajaban y se metía en la tierra, después cuando abrí los ojos, el Juan y el Pedro seguían ahí , el uno echado alado de la bicicleta y el otro haciendo figuras en la tierra con una rama seca que se halló, se les veía diferentes, como que no sabían en donde estaban, creo que ya les cogió esa huevada dije, yo quería no creer que estaba sintiendo algo raro con esos honguitos, pero bueno, cerré los ojos de nuevo y vi que venía por la Illak Aycha como un barquito, pero no había nadie, solito se movía, la balsa que en inicio no estaba cuando rodeamos la laguna, pero bueno dije, capaz se soltó de alguien que tenía ahí amarrada, lo que no sabía es por qué lo percibía tan real, si yo sabía y sentía que mis ojos seguían cerrados, pero no quería abrirlos hasta ver qué pasaba con la balsa que venía sola, como con dirección a donde estábamos los guambras, bueno alguien hizo ruido y abrí los ojos, y vi algo raro, que el Juan se quedó como de barro el longo, como congelado, el brazo estirado sujetando la rama con la que escribía su nombre en la tierra húmeda,  la espalda encorvada, la cara sin expresión, hasta más blanco creo que le vi, lo que era bien moreno el guambra, y le dije : ¿Juan? ¿Qué haces? Dejarás de hacerte el chistoso, y ¿dónde está el Pedro y la bici? El Juan no hablaba, se quedó ahí congelado, y ya me asusté, y dije ¡chucha Juan que te pasa! Me levante y le di un suave golpe en la cabeza, en la nuca , cuando vi cómo de tierra se comenzó a desmoronar y se hizo un bulto de tierra deforme, amorfa, sobre mas tierra, solo que el Juan estaba hecho de tierra seca y en el piso estaba la húmeda, bueno me asuste y comencé a gritarle buscándole al Pedro, como soy vivo dije: voy a seguir las huellas de las llantas y los zapatos a ver a donde se ha ido, pero mientras se me ocurrió eso, el shunku me quería salir del pecho, las manos mojaditas del sudor, mis pies más inquietos de lo normal, respiraba hondo hondo, quería que entre más aire a los pulmones, gotas de agua caían de mi frente, no sabía qué hacer, cuando me doy la vuelta y no veo la tierra seca que era el Juan, ni tampoco las huellas de los cauchos de la bici del Pedro, nada no veía, solo la balsa ya amarrada, con una soga roja en un chico árbol que estaba al pie de la laguna, tampoco habían pisadas ni nada, no entendía lo que estaba pasando, dije en mi mente: estos longos se asustaron y se fueron y me dejaron solo aquí con el fuego prendido, ya estoy viendo cosas por esos hongos, es lo que pensé, mientras casi no me movía ni un centímetro, creyendo que lo que veía era por los hongos, estaba atento a que se movía, quien venía, que ruidos hacían, quienes estaban cerca, cuando me puse los huevos y grité: ¿ quién está ahí? ¿Pedro? ¿Juan? ¿A dónde se han ido? No sean isma vean, vengan no me dejen solito, cuando sentí que en verdad ya estaban viniendo, pero no eran estos dos longuitos , sino algo más se acercaba, me veía, me olía, me sentía, las ramas crujían, como si vinieran pisando sin cuidado ni nada, pero no me sentía asustado, porque lo que sentía no era para tener miedo, decía mi viejita solo a Dios hay que tener miedo guambrito, entonces me sentí tranquilo, y esperé que venga lo que tenía que venir, dicen que con la mente se les llama a las almitas, no se quienes era, si era pocos, muchos, uno, nadie, no sabía, ya pasaba el tiempo y nadie se acercaba, así que me senté más calmado viendo la balsa, que muy quieta estaba dándome tranquilidad, cuando sentí frio, más frio, a mis espaldas, y ya mis manos callosas de tanto piquear y palear, no alcanzaban a cubrir mis brazos flacos, entonces me di la vuelta y el fuego ya estaba casi extinguido, pero yo no le apagué, tampoco paramaba como para que se haya apagado, cuando no encontraba nada que explicara eso, volví a cerrar los ojos, y esa vez vi , que estaban escondidos, todos, atrás de los árboles, unos sacaban la cabeza y me veían con chulla ojo, otros tenían el pelo largo y no se les veía la cara, unas risas de unos guaguas escuchaba pero nada que me dé miedo, las ramas y las hojas más altas de los árboles se caían , como si alguien estuviese arriba, observándome, cuidándome, no sé quiénes serían ni que querían, con los ojos cerrados ni sabía bien lo que veía en mi mente, bueno no sé, si era mi mente, pero veía lo mismo que con los ojos abiertos, solo que ya todo se movía y cobraba vida, con los parpados juntitos sentía que unas pisadas se acercaban a mí, lentamente, no muy rápido, es probable que no quería que me asuste, fuese quien fuese, esperé hasta ver quien era, pero yo de espaldas al bosque, con la cara sintiendo el frio desde el frente que venía, la balsa seguía ahí sujeta, sin moverse, cuando sentí un calor que me abrazaba, que se me subió por la espalda a los hombros y me quedé inmóvil sin saber que era, esa energía, esa calentura, hasta dejé de respirar cuando sentí ese calor, luego con los ojos bien cerrados, escuche unos murmullos que venían de atrás mío, de los arbustos, que decían mi nombre, con voces de niños, ancianos, mujeres, muy sutil, tenía que quedarme bien callado y atento para entenderles lo que decían, estaba muy atento cuando sentí una mano que se apoyó sobre mi hombro, esta era áspera, gruesa, pesada, pero mi nariz también sintió algo, era un olor a tierra mojada, y olía como cuando rompes un tallo y emana ese olor de la sabia, o lo que sea que tengan adentro las plantitas para que estas vivan , como nosotros al sangre roja bien roja, no me podía mover, así quería, no podía, cuando escuché, que la misma persona o de quien fuese la mano, que parecía de madera, se acercaba hacia mi cuello y su boca se posaba muy cerca de mi oreja izquierda y me dijo:” LO QUE VOS TIENES, NADIE MÁS LO TIENE, LO QUE VOS SABES, NADIE MÁS SABE, COMO VOS PIENSAS, NADIE MÁS PIENSA, LO QUE OCULTAS, NADIE MÁS OCULTA,HAS LO QUE TENGAS QUE HACER , VIVE COMO TENGAS QUE VIVIR, NO TE MUERAS EN VIDA GUAMBRITO, ALZA LA CABEZA, NO VEAS TANTO LA TIERRA EN EL PISO, NO VEAS TANTO LAS MONTAÑAS DE LEJOS, NO VEAS TANTO EL CIELO LLUVIOSO, ACÉRCATE, NO TENGAS MIEDO, SUBE Y TRASPASA ESA MONTAÑA QUE TAN LEJOS LE VES,SIEMBRA EN ESA TIERRA QUE TANTO LE VES, AGARRA EL AGUA QUE EL CIELO TE REGALA CUANDO LLUEVE, TÓMATE ESA AGUA, LLENATE DE VIDA, COME DE ESOS FRUTOS, LLENATE DE EXPERIENCIA, CUANDO TREPES LA MONTAÑA, LLÉNATE DE EMOCIÓN, CUANDO EL SOL TE DÉ EN LA CARA NO TE TAPES CON CHULLA MANO, ALZA LA CARA Y MUESTRA LOS DIENTES AL INTI QUE ESO ANDA BUSCANDO EL GRAN ASTRO, VOS TIENES ALGO MÁS QUE EL MUNDO NO TIENE, DATE CUENTA DE ESO CHOLITO, TU PONCHO Y TU HOZ ES LO MÁS VALIOSO,EL TRABAJO DIGNO, EL TRABAJO HONRADO, VOS CARECES DE MASCARAS LONGUITO, TU CORAZON NO ESTA ENVENENADO, POR QUE LA PACHA MAMA TE ESTA CUIDANDO NEGRITO, VOS TIENES UNA MADRE Y UN PADRE, PERO NO SON LOS QUE TE FALTAN, SINO SON LOS QUE LES SIENTES, TODOS LOS DIAS CUANDO TE ACUESTAS Y TE LEVANTAS, CUANDO PIQUEAS, CUANDO RESPIRAS, CUANDO VAS CRECIENDO, AHÍ LES VAS A IR SIENTIENDO, QUE TE GUIAN, QUE TE HACEN YA UN HOMBRE, PERO JAMÁS LES DESHONRES, JAMAS USES SUS NOMBRES SI NO ES POR UNA BUENA CAUSA CHOLITO, PARTETE EL LOMO NOMAS, QUE ASÍ NOS TOCARÁ A LOS POBRES Y HONRADOS DEL ECUADOR, SIGUE TUS RAICES, TU INSTINTO, QUE DE ESO ESTAS DOTADO, ESCUCHA TU SHUNKU, HAZLE CASO AL URNA ÑUTUKU, Y NO DEJES QUE EL KULLKI TE HAGA SU ESCLAVO, USALO PARA COMER, NO PARA HACER EL MAL, USA LA ALLI MAKI Y LA LLUKI MAKI PARA CONSTRUIR, NO PARA DESTRUIR, NUNCA TE RINDAS, CUMPLE TUS IDEALES, NO PARES DE PELEAR SI VES UNA INJUSTICIA, NO PARES DE GRITAR SI SE TE PASA LA VIDA Y NO HAS HECHO ALGO, NO PARES DE REIR SI TE VA BIEN Y LA ALGARABIA TE HA LLEGADO, NO PARECES DE CRECER, QUE LA VIDA NO SE ACABA, PISA BIEN, PISA BIEN Y DEJA RAICES CHOLITO, QUE LA TIERRA ECUATORIANA TE NECESITA”

 Ya amaneciendo por Girón, caminado solito a la casa, sucio sucio iba pero algo muy raro he sentido en la noche, esto me ha hecho ver muchas cosas, no sabía qué mismo había pasado, confundido, aturdido, contento, feliz, con la marcha ligera fui corriendo a la casa del Pedro, cuando llego no le encuentro, el taita con aliento al trago dice que ya pronto pronto ha salido a trabajar las tierras el Pedro, pero me dice que toda la noche ha estado ahí durmiendo y que la bicicleta no se ha movido, cuando me sentí confundido y fui a verle al Juan que vivía cruzando una chica loma nomas, golpeo la puerta cuando sale  la ñaña y me dice que el Juan se ha ido pronto mismo a ver las vacas del abuelo, pero que también ha dormido ahí y que pronto se ha acostado, me quede pensando y regresé donde los taitas para ir a trabajar. Cuando llego mamá me dice con una sonrisa a medias, aliviada de la preocupación, ya con media lagrima afuera la viejita: ¿Dónde estuviste? toda la noche preocupados con el viejo, aquí sin saber que pasa, que no llegas guambra ingrato, te vas solito corriendo por ahí, algo dijiste del Juan y del Pedro, solito te fuiste y no vas diciendo nada, tranquila mamita ya estoy acá le dije.  Me fui a trabajar con el patojo, moviendo la cola cuando me vio llegar, me puse las botas, tomé el pico, la pala, una agüita de cedrón y con la valentía cargada en el hombro, fui a donde pertenecía, el campo.

Ing. Carlos Manuel Ayala Suqui con CI:0102081997 propietario actualmente de la empresa “IllakLeche” quien ha firmado desde hace 5 años un contrato con el estado, es el principal productor de lácteos y derivados del Ecuador, el 78.9% de la población actual consume sus productos, por el costo menor que se ha instaurado para el pueblo ecuatoriano.Hoy en día se exportan sus productos vírgenes, naturales y hechos artesanalmente por las manos del Girón, a más de 6 países dentro y fuera de América, siendo el comprador principal Brasil.

“Don Manuel” como lo llaman en Girón ya con 77 años, reside  en el mismo terreno en donde creció durante infancia, adolescencia, y adultez temprana, la casa es diferente, la vista y los paisajes no han cambiado, moradores aseguran verlo todos los días salir a su patio y regar sus plantas con normalidad y su sencillez característica.

¿PULSO? Tenemos ritmo…

Autor: Juan José Moscoso Vanegas

Son casi 8 años desde por primera vez entré como estudiante a las aulas de medicina, poco a poco me fui adentrando y formando parte de la cultura, tradiciones, mitos, fantasmas y secretos que rodean a la educación médica.
Medicina de la Universidad de Cuenca, una de las 4 Facultades inicialmente fundadas en 1987; han pasado 153 años desde que, ahí en donde queda el museo de medicina, empezó a desarrollarse la historia de nuestra formación profesional y de nuestra identidad como médicos. Los médicos y médicas graduados de la Universidad de Cuenca.
¿Y qué nos caracteriza a los de la Estatal? Mucho sabrán las jefas de enfermería de cada universidad y de cada interno o interna cuando llegan en “jabas” cada 6 meses, pero si, cada universidad deja una huella en sus estudiantes, en realidad nosotros somos parte de la U y la U de nosotros.

De izquierda a derecha: Juan Diego Romo, Juan Diego Jaigua, Juan Ochoa, Daniel Freire, Juan Ignacio Cobos, Juan José Moscoso, Luis Molineros, Fernanda Serna, Samantha Miranda, Arianna Andrade, Emilio Maldonado


La universidad lo cambia todo, se transforma por una coincidencia de vocación, espacio y en mi caso la nota en el ENES ya extinto, en el lugar en donde vas a conocer a las personas que van a ser tus amigos por el resto de la vida, es el lugar en donde te haces adulto, tomas tu primera cerveza, te enamoras, en donde entre horas de clase disfrutas del
sol con tus amigos, en donde largas horas de estudio, las interminables diapositivas, los exámenes y las buenas/malas notas, las actividades extracurriculares vienen a socorrer a nuestras pasiones con el ping pong de horas libres, un cuarenta, un partido de fútbol, básquet, voley, o la música, eterna confidente de todas nuestras actividades.
Nada se compara a la fiesta de quintos, el concierto, las jornadas o por lo menos podemos decir que nadie ha pasado nada como el bautizo, eso nos caracteriza como grupo, la academia y esas experiencias dentro de la U moldean quién serás, tu identidad propia como médico.
Gracias al sueño colectivo de un maravilloso grupo de gente que formaron parte de Ciencias Médicas VIVE y MED VIVE, gracias a Arianna, Marllit, Juan Diego, Xavier, Michell y Paúl; a todos los estudiantes que confiaron en nuestro movimiento por 3 años, llegué a
representar a AEM (Asociación Escuela de Medicina) por 1 año, fue una experiencia increíble, que me permitió reconocer la responsabilidad de rescatar las costumbres propias de nuestra tradiciones como estudiantes.
Hoy 51 años tras su primer lanzamiento, con una lucha de casi 3 años, el diario estudiantil Pulso regresa en formato digital, necesario en nuestros tiempos para manifestar la realidad de los estudiantes, tener un espacio para la discusión de temas de interés, un lugar para las caricaturas y los poemas, un lugar en donde los estudiantes colaboran con la construcción
de la sociedad que hoy más que nunca utiliza el medio digital ante las adversidades.
A las personas que lo hacen posible quiero manifestarles mi más grande admiración y mis felicitaciones por hacer realidad PULSO, espero que esta huella que ya han reimplantado en la conciencia colectiva perdure mucho más ahora que gracias a su compromiso hemos alcanzado el medio digital.
Un saludo y agradecimiento al Dr. Bernardo Vega y al Dr. David Achig por sus oídos atentos, ayuda real y constante.

Un nuevo aniversario

Pulso cumple 51 años. Un aniversario de regreso, un retorno renovado, distinto pero con la misma esencia.

Parece que fue ayer cuando conversamos con grupo de destacados estudiantes de Medicina, quienes con entereza y fortaleza tomaban la decisión de devolver Pulso a la vida universitaria.

Pulso, el órgano de difusión de la AEM (Asociación Escuela de Medicina) como se llamó por décadas; estaba de vuelta, parecía un sueño distante que hoy es una grata realidad.

Un fraterno y cálido saludo al nuevo equipo de Pulso, que resurge en estos momentos que como dice H. Rosa: “Vivimos una desaceleración global… un gran freno pisa la rueda de la sociedad”   Jóvenes, Ustedes tienen mucho que decir, que compartir, que criticar, que proponer; vuelve Pulso como medio de encuentro, de expresión, de sentir, de emoción, de intelecto; la memoria escrita de la carrera desde los estudiantes.

1969 fue año inolvidable, en julio el hombre pisaría la luna, medio millón de personas acamparon en Woodstock, Nueva York para cuatro días de rock and roll; el mundo protestaba por la invasión estadounidense a Vietnam; en Francia se llevaban las pruebas del Concord (un avión supersónico); los Beatles causaban furor donde iban.    En Ecuador el Presidente era José María Velasco Ibarra, su tercera presidencia, a la postre la única que terminaría; Ricardo Muñoz del partido conservador como no podía ser de otra manera, en ese año, era el Alcalde de Cuenca.

1 de abril de 1969, Ernesto Cañizares, Gustavo Vega y Hugo Calle, estudiantes de segundo año de Medicina deciden incursionar en el periodismo estudiantil, tres excelentes académicos, uno de ellos caricaturista, con el aval de la AEM lanzan el número 1, sin saber realmente la dimensión y el alcance de sus esfuerzos.   

Conspiraron algunos factores, en la calle Bolívar, frente a la Iglesia del Cenáculo, en una propiedad colonial, de esas con patio, traspatio y huerta perteneciente a la familia Cañizares, con ese calor de la Cuenca de los 60 y 70, con ese aroma a tradición, reposaba un viejo mimeógrafo de matrices, para plasmar la creatividad y rebeldía de ese triunvirato convertido en el primer consejo editorial.

El primer número impreso a “pulso” valga la redundancia, repujado con punzón para lograr la mejor caricatura, fue un homenaje al Decano que dejaba su sillón, el Dr. Miguel Márquez, quien se posesionaba en la  secretaría de la Asociación de Facultades y Escuelas de Medicina del Ecuador (AFEME), un visionario convencido, defensor y promotor de la salud rural,  para llevar a los pobres y marginados una medicina científica y comprometida. 

El nombre estuvo en debate entre varias opciones, llegando a las finales Pulso y Bisturí, salomónicamente Pulso quedó como el nombre oficial del periódico y Bisturí se transformó en Cortes por Bisturí, la infaltable caricatura.    Cabe anotar para la historia que el Dr. Guillermo Moreno Peña, era el Señor Decano de la Facultad cuencana ubicada en las afueras de la ciudad, pasando el río Tomebamba, en la Avenida 12 de Abril, cerca del Hospital de la ciudad, el San Vicente de Paúl (hoy Museo Universitario), el Presidente de la Asociación Escuela de Medicina (AEM) era Byron Zambrano.

Pulso se ha levantado como un ave fénix de lustros de olvido, un Pulso de siglo XXI, con el reto de seguir siendo fresco y reflexivo, ameno y crítico, cálido y sensible; Pulso para responder y preguntar, para caminar y acompañar en el camino, para brillar en la oscuridad.

Un pulso necesario en estos tiempos postmodernos, para participar en el diseño y empuje de la construcción de una nueva sociedad. 

J. Derridá se refiere al primado de la razón, pero a veces esa razón instrumental es excluyente y rechaza lo que no se ajusta a sus argumentos; y Pulso tiene el reto de ser racional-científico y a la vez sensible a los otros saberes, a las experiencias, a la trayectoria de vida;  en un mundo cada vez menos fijo, con cambios abruptos, con crisis y oportunidades.   Un pulso incluyente e integrador de la diversidad en Medicina.

Un saludo y un abrazo, los mejores éxitos compañeros y amigos, su pasión y su creatividad es ilimitada; adelante, no claudiquen; avancemos sin prisas y sin pausas. 

Mis mejores energías sean con Ustedes.

Hasta siempre.

Hasta pronto.

David Achig Balarezo

#QUÉDATEENCASA

Porque es momento de unidad, porque el cambio empieza por tí…

La escuela de medicina de la Universidad de Cuenca por iniciativa de:
-Club de Emergencia y Cirugía (CEC)
-Club de Oncología (CLON)
-Club de Estudio en Neurociencia (CEN)
-Liga Académica de Trauma Ecuador (LATE)
-Brigadas de Atención Integral en Salud (BRAINS)
-PULSO medio independiente de difusión
Hacemos conciencia sobre los acontecimientos que se han venido dando en el mundo debido a la pandemia por el COVID-19.
Por tal motivo compartimos con ustedes este video, haciendo un llamado a la conciencia social. SALVA EL MUNDO. #Juntosharemosladiferencia #QuedateEnCasa.

Elaborado por CEC, CLON, CEN, LATE, BRAINS, PULSO

NUEVAS MEDIDAS CONTRA EL COVID-19

#PULSOALINSTANTE

#QuédateEnTuCasa

♦️A partir del martes, 17 de marzo, a las 6 am regirán las siguientes medidas
♦️Solo se podrá salir para:
-Adquirir alimentos, artículos de primera necesidad, artículos farmacéuticos.
-Asistir a centros de salud
-Llegar al trabajo y volver al domicilio
-Cuidar a adultos mayores, personas con discapacidad o enfermedades graves.
-Solo por razones de fuerza mayor, emergencias comprobadas y las razones expuestas anteriormente, se permite la circulación de vehículos, y para abastecer de combustible en gasolineras

PULSO EN EL RECUERDO

Ernesto Cañizares Aguilar

Son más de cincuenta años, un mundo de tiempo, cuando en abril de 1969 circuló el primer número de un periodiquito estudiantil en la antigua Facultad de Medicina, allí donde hoy queda el Museo de la Universidad, en ese viejo local con columnas griegas al que la gente le llamaba morgue.  Se titulaba PULSO y se editó hasta 1975, totalizando 30 números.

Incluía noticias de la Facultad, editorial, comentarios, poesías, entrevistas, caricaturas (Cortes por bisturí, Retrato de la víctima), humor (Pulseadas) y hasta las tiras cómicas de la Mafalda.

Era el medio oficial de la Asociación de Estudiantes de Medicina. Se elaboraba artesanalmente en mimeógrafo y luego de algunas ediciones en imprenta con linotipos de plomo.

Posteriormente se han publicado algunos nuevos números de PULSO, esporádicamente, incluso alguna vez se editó en formato de revista con el título EL PULSO.

Y todo quedó en el recuerdo, cada vez más lejano. Pero como dicen que la trayectoria de la historia es helicoidal, PULSO renace en un plano superior, el digital, acorde a los nuevos tiempos.

Gratitud y felicitaciones para los impulsores de este proyecto que nos permite recordar, verbo que como dice Eduardo Galeano en El Libro de los Abrazos, viene “del latín re-cordis, volver a pasar por el corazón”. Revivir.

Dr. Ernesto Cañizares Aguilar nos abre las puertas a la historia…

«Del médico que no sabe más que medicina, ten por cierto que ni medicina sabe»

Jose de Letamendi y Manjares
1828-1897

Frase de Jose de Letamenti, médico y poligrafo español, que marco el incio de este corto camino de la medicina que he recorrido; misma que ha estado en mi mente a diario y me ha llevado a mirar más allá. Mas allá de los libros, farmacos, tecnicas. Permitiendome descubrir que el ser humano es mas que una profesion o un rol, y miro con profunda tristeza como EL ARTE DE LA MEDICINA, se transforma en un acto mecanico, meramente tecnico que se limita a mirar el sintoma y no a la persona.

A pesar de que los mismos libros hablan de salud integral y nos recomiendan ver a nuestros pacientes tanto fisica, psicologica e incluso espiritualmente. Desde que se ingresa en la facultad todo es libros; ¡hay ecepciones claro está¡ Pero la gran mayoria se olvida de la musica, la poesia, la fotografia, el deporte y dejenme decirles que son estas cosas las que enriquecen el alma, las que pueden aliviar el dolor cuando los tratamientos convencionales no funcionan.

Leer cosas que no sean medicina, aprender arte o incluso cultura general, permite desarrollarnos como seres humanos y recuerden siempre que antes de ser buenos medicos debemos ser buenas personas. Y como pretendemos ayudar a los demas seres humanos a mantener su salud, cuando nosotros dejando de ser humanos nos transformamos en seres automaticos que no saben ni siquiera cuidar su propia salud.

Congruencia es lo que se necesita, y recuerden cada dia por que escogemos medicina, no dejemos que el paso del tiempo o el estres modifique este anhelo altruista de servir a la sociedad.