Ecuador está entre los países más ineficientes en sanidad, reseña un estudio sobre sistemas de salud del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), ubicándolo en el puesto 54 de un total de 71 enfocados. El informe retrata la realidad de la atención contrastándola con los recursos invertidos: 5.000 millones de dólares entre 2007 y 2012 cifra que se incrementó hasta 2017.
En el 2011 se realizó una inversión significativa para la compra de medicamentos de 155 millones de dólares. Lo que significó un presupuesto general del Estado destinado para la salud de 5.9% y en el 2012 se preveía que fuera de 6.8%. También en un estudio reciente de la Organización Mundial de la Salud (OMS), indicaba una realidad no modificada hasta nuestros días en Ecuador.
Ecuador, al no optar por sistemas preventivos universales, así como selectivos en la cubertura asistencial, elige un camino de inversión mayor en el gasto de atención a la enfermedad en una visión fatalista carente de análisis de sostenibilidad y efectividad. El resultado: los derechos subjetivamente asimilados caminan a ser regresivos, advirtiéndose ya una nueva crisis en el estado de bienestar inicial. En la actualidad dada la emergencia sanitaria, Ecuador decide invertir en insumos necesarios para tratar la pandemia, y nos hace dar cuenta que nunca nuestro sistema de salud estuvo preparado. Así, la gestión en salud se muestra ineficiente.
Para evaluar la calidad en los servicios de salud se presume que su principal propósito es establecer una revisión económica objetiva que dé cuenta de un uso eficiente de recursos en un ambiente de escasez (aún en situaciones de abundancia debe primar la austeridad y buen uso para hacer sostenible la gran variabilidad de la práctica clínica asistencial). Las materias primas del sistema (hospitales, médicos, enfermeros, equipos, medicamentos, etc.) son agregadores de valor y constructores de productos sanitarios: prestaciones, programas sanitarios, calidad de vida, etc., todo para consumo de clientes y la población. El bien económico del sistema público es el cuidado de la salud. Los conceptos y herramientas de la economía se implantan para hacer sostenibles el desarrollo saludable, como lo son la eficacia, efectividad, valor y comportamiento de los tratamientos y políticas.
La acción administrativa de aproximadamente el 80% contrasta con la acción directa asistencial que no supera el 20%. La burocracia se ha segmentado fuera de las realidades sentidas sin lógica sensible, en niveles centrales, zonales, distritales, circuitos, provinciales etc., que justifican su accionar en enredos de información que no retornan a la realidad para modificarla.
En conclusión, el Ecuador en años pasados buscó invertir, y creyó erróneamente que la inversión estaba llegando a los servidores de la salud y por ende, a la población, sin embargo, ante la crisis no pudieron ocultar la deficiencia económica que tienen en materia de la salud.
¿Pero hasta qué punto?
Fuente:
- Rodriguez T. Ecuador: En salud Publica. Linea de Fuego. 2018.


