La sexualidad es un aspecto de la vida de todos los seres humanos y está relacionada con nuestra forma de ser, sentir, pensar, actuar y compartir con los demás, considerando que esta dependerá de la edad, cultura, familia y época histórica. Por otra parte, la atención a la sexualidad de las personas con discapacidad está bastante alejada de reconocer los aspectos anteriores y por ende, sus manifestaciones eróticas son percibidas como anormales, con preocupación que alarma para los padres o cuidadores (1).
En este mismo sentido, es necesario tomar en cuenta que la sexualidad no nace en la adolescencia con el inicio de la pubertad y no puede reducirse, tampoco identificarse con el componente genital ya que esta inicia con la vida misma de una persona y se va moldeando y desenvolviendo a lo largo de la misma (2).
Siendo así, en la discapacidad intelectual, no se reconocen estos aspectos, dado que, cuando es niño/niña se le priva de muchas cosas y cuando es adolescente se reprimen las manifestaciones, rechazando las necesidades porque son percibidas alarmantes, lo que llena de culpa y ansiedad a los padres/madres. Así entonces, los padres reprimen la experiencia sexual de sus hijos/as distrayéndolos, alejándolos de información que podrían estimular el impulso sexual (3).
Los adolescentes con discapacidad intelectual leve, pueden llegar a tener una sexualidad muy “normalizada” resultando en tener una familia e hijos, así mismo, pueden aprender contenidos básicos de la educación sexual y llegar a protegerse de las prácticas de riesgo (4).
En el caso de los individuos que presentan discapacidad intelectual moderado tienen un proceso de representación de la propia sexualidad de manera rudimentaria, lo que quiere decir que, deben aprender y desarrollar su identidad de género y su comportamiento moral de acuerdo al aprendizaje en la familia o por su paso en las instituciones escolares, aunque a un nivel muy concreto les permita una vida de relación social. Se toma en cuenta que, son más vulnerables a sufrir abusos y a cometerlos con grandes dificultades para evitar las prácticas sexuales de altos riesgos, aunque la educación sexual en estos casos es muy básica, es posible que se eduquen para masturbarse en privado, no abusar, respetar a los demás y poner límites (3).
En cuanto a las personas con discapacidad intelectual grave y profunda, siguiendo a Cariote (1) manifiestan que, no son capaces de comprender estas experiencias y regularla de acuerdo a las normas sociales ya que dependen aún más de sus padres o cuidadores, en tal sentido, su sexualidad será la que ellos/ellas busquen, deseen o puedan y también considerando la que los educadores y sociedad permita que tengan. Para este tipo de discapacidad, la masturbación será una conducta que sobresalta a familiares y educadores tomando en cuenta que la autoestimulación no es considerada necesariamente como una conducta erótica, sino una necesidad de estimulación interoceptiva.
Es importante resaltar el rol que tienen los padres y cuidadores primarios de las personas con DI en la educación sexual ya que determinarán sus comportamientos sexuales en un futuro (5).Además, es necesario identificar los factores subyacentes en la educación sexual que tanto progenitores como cuidadores primarios ejercen en las personas con DI como: rango etario, religión, nivel educativo, género entre otros dado que a partir de ello cada familia o educador estructurará la forma en la que educa (5).
Finalmente, una buena educación sexual integral dirigido a las personas con DI, como a sus progenitores y cuidadores primarios no solo evitará problemas en torno a la sexualidad de esta población, sino que excluirá muchos mitos y creencias que tergiversan el correcto desarrollo sexual y afectivo de estas personas.
Autores:
Kattya Mineska Guerrero Jiménez y Rogelio Chiqui
Miembros Activo CEN
Referencias Bibliográficas
- Caricote Agreda, E. (2012). La sexualidad en la discapacidad intelectual. Educere, 16, 1–9. https://www.redalyc.org/pdf/356/35626140020.pdf
- Damas, M. A., Pérez, Z. C., Reyes, N. M., & López, A. B. (2015). Sexualidad y discapacidad: enfrentando estereotipos desde el documental audiovisual. Revista Cubana de Información En Ciencias de La Salud, 26(3), 273–279. https://doi.org/10.36512/rcics.v26i3.809
- Alonso, R. (2018). Discapacidad y sexualidad . La Diaria Opinión. https://ladiaria.com.uy/opinion/articulo/2018/11/discapacidad-y-sexualidad/
- Pereyra, D. (2007). Sexualidad Y Discapacidad. https://es.slideshare.net/dorapereyra/sexualidad-y-discapacidad
- Martínez, G. E. M., Ramírez, E. O. L., Cavazos, D. J. C., Martínez, Z. D. C. T., & Mullet, E. (2011). Actitudes hacia la sexualidad de las personas con discapacidad intelectual. CIENCIA-UANL, 15(4), 436-444.