Voy a cambiar, algún día lo lograré.

Fotografía tomada por el autor.

He pensado, mucho desde aquel día en el que sentí cosas que jamás había imaginado llegar a sentir. Cuando asistes a un velorio el respeto, el silencio, la bondad, la nobleza, la nostalgia, está presente, pero ¿qué hay de esos sentimientos cuando el familiar es tuyo? Esa impotencia, esa rabia, ese sentimiento que sólo se lo siente cuando te sucede es horrible, ves los mismos sentimientos pero con otros ojos (¿Qué ojos dirás? Esos ojos al saber que sientes lo mismo).
Todo inicio en una pequeña casa, en un pueblo alejado muy alejado, las nubes se movian rapido, el viento soplaba fuerte, personas de negro el contraste con el pueblo, la música, los cánticos, las lágrimas (desde niños a adultos) y en ese momento descubres que ANTE LA MUERTE TODOS SOMOS IGUALES siempre me lo han dicho, yo lo creo, pero no lo experimentaba. Llega la caminata hacia la capilla empieza la despedida (relativa, puesto que se fue sin despedirse y sería despedida por una parte) la llegada melancólica, uno a uno, primero se llenaron los asientos, luego se llenó la parte trasera y por ultimo se llenó la Iglesia. La misa empieza al mismo tiempo ponen las velas, las flores el ataúd. Te quedas anonadado del asunto. La misa te parece la más interesante de la existencia, la comunicación celestial (un cántico recitaba: no mires sólo al cielo sino también al suelo.) Se escuchaba una Y otra vez «oremos» «Amén» mientras veías directamente las llamas de las velas consumir la misma (y en ese momento pense: las velas tienen algún significado, puede ser que exista pero lo desconozco, aunque en ese momento lo tenía para mi. La vida, se consume poco a poco. Al igual que las velas, una estaba rota, otra torcida, otra muy pequeña, otra gruesa, diferentes todas entre si pero se consumían una mas rápido de otra. Pero al final todas se terminan.)
El padre dijo: DEL POLVO VENINOS Y EN POLVO NOS CONVERTIREMOS, lo cual resume una vida asquerosa o una vida de locos, en algo tan simple, sin ver quien fue ni que hizo. No importa tu apariencia, tu estatus, tu nobleza, tu «yo».
Nunca entendí hasta ahora «el camino de Jesús (pasión, muerte y resurrección)» y al que no peca está destino a aquello. No se si en el colegio te han dado sobre el ciclo vital y debías buscar tu propio ciclo; yo consideraba que algo malo debe pasar antes de lo bueno, tal cual la película de intensamente antes de la felicidad está el sufrimiento, bueno para que una semilla de 4 que son hechadas en la tierra debe morir para que de paso a las demás, es ciclo de muerte y resurrección como parte de otro ser, no en otro ser sino parte de el, me quedé perplejo al ver un bebé mirando el ataúd, como viajar en el tiempo estando parado solo observando.
La misa termina, todos iguales, tristes.
Llega el entierro, su hija, pobre persona, quedó sola (al menos eso pensé hasta que recordé la misa. ES TIEMPO DE UNION. Y recordé que en la buenas y en las malas los amigos y la familia estarán y así se vio, amigos de verdad llorando una trágica ocasión) esa impotencia de ver por última vez a tu ser querido antes de quedarse para siempre en sepulcro.
Lo sellaron.
Todo terminó.
Resignación.
La vida sigue.
Y un descubrimiento llegó a mi mente. LA VIDA ES UN PESTAÑEO COMPARADO CON LA ETERNIDAD FUERA DE ELLA (tener vida eterna, como la Biblia lo dice, como el señor lo predica). Mi miedo llegó, pero ya no del mismo modo, se sintió diferente, pensaba en el mientras se veía un hermoso atardecer a lo lejano, otro contraste artístico y natural. Las coincidencias son grandes, al llegar al carro una flor blanca en el carro blanco (pense «el padre dijo -que descanse en paz y ustedes vayan en paz-. Interesante.) El camino se hace oscuro y extraño, tenebroso.
Aquellos miedos, son insignificantes, y pienso ahora que el hecho de lo atreverse a algo es como un contraste natural. Sentir la sensación de hacerlo pero a la vez no. La dudas, el temor, las inseguridades, lo complejos.
Todo simplemente se acabará y ya.
Es como cuando te preguntan ¿si? Y tu dices -pues sí- y fin del asunto.
Cambiaré y algún día lo lograré.
Empezare desde hoy.

-CAPR

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