
La loable tarea de un docente sobrepasa lo perecedero, aniquila la ignorancia; los mejores maestros son humildes con la humildad del sabio, altivos con la altivez del fuerte, firmes sus pasos hacia el bien dirigen; para un maestro es perdurable el fervor y pasajero el desencanto. Un docente no debe infundir miedo, pero si amistad.
Con estas sencillas palabras, fruto de las enseñanzas de quienes alguna vez mis maestros y padres fueron, fervientemente me honra reconocer a los/as docentes.

La historia se ha encargado de prestar fecha para recordar a todos los maestros; esto a partir de que el presidente Alfredo Baquerizo Moreno decretara como justo reconocimiento a la abnegada labor el 13 de abril como día del maestro ecuatoriano, fecha del nacimiento de Juan Montalvo, ilustre ejemplo.
Para muchos definir «maestro»aparenta ser versátil, una profesión, quien enseña, conoce, estudia, pero entiendo que es una forma de vida, si bien la vocación nos llama a cada uno de nosotros a un futuro, la labor de un maestro nunca termina siempre estará latente en sus corazones; los recuerdos de sus estudiantes vivirán y los llenarán en momentos de soledad.
Un maestro en el sentido de la palabra, no sobrepone sus propios intereses; solo el afán de servicio colectivo para obtener una sociedad con conocimientos, valores éticos basados en la justicia y equidad son los que rigen su actuar.
¿ Es importante recordar esta fecha?
Muchos se lo preguntarán, en medio de una Crisis Sanitaria a Nivel Mundial como el COVID-19; por lo que habremos de recordar que las y los docentes son un punto clave en estos momentos de angustia, lo han sido siempre, porque enseñan a imaginar, porque un buen maestro motiva e inspira a que el deseo de aprender nazca en uno, para ellos no hay causa perdida y sólo la educación, el conocimiento es verdadero poder; cualquiera sea la circunstancia que aqueje al mundo.
Como no enaltecer a todos nuestros docentes médicos, que hoy han dejado sus aulas de manera abrupta consagrándose a salvar vidas en Hospitales, Clínicas , Centros de Salud, siguiendo el ejemplo de grandes catedráticos de doble profesión que luchan día a día sin descanso ante la gravedad de sus pacientes sin importarles poner en riesgo su propia integridad o salud. Vaya a ellos este homenaje solidario y bien merecido, a ustedes queridos maestros – médicos que no decaiga sus manos, su voluntad y vocación ante tan cruel situación.
Queridos maestros; la historia misma reconocerá su trabajo silencioso y altruista puesto al servicio de generaciones de niños, jóvenes y ahora de pacientes.
Su perseverancia, pese a la constante escasez de medios o recursos indispensables para el desarrollo óptimo de su trabajo, los lleva ya a ser revolucionarios .
A todos los docentes ecuatorianos, que desde sus hogares continúan instruyendo y trabajando con responsabilidad, velando por la continuidad y progreso en sus procesos de enseñanza y autoaprendizaje de miles de estudiantes; les hacemos llegar nuestro cálido y afectuoso abrazo.
¡LOOR AL MAESTRO ECUATORIANO¡


Sus pensamientos infunden vida, evocan recuerdos generosos cuando nuestros estudiantes de medicina, muchos años atrás, nos abrieron su confianza para aceptarnos como éramos y supieron escoger las cosas buenas que les pudimos transmitir y a rechazar las no tan buenas que pudieron salir de nuestra “ Caja de Pandora” personal. Gracias por todo ello!!!
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