
Hablar de salud y economía es hablar de los recursos con los cuales cuenta una nación, para hacer frente a un problema, dicho en este caso una enfermedad. Pero, ¿todos cuenta con la misma infraestructura? Para responder dicha pregunta debemos tener en cuenta que muchos países carecen de un desarrollo a la par, por lo cual, se limitan los recursos tecnológicos, económicos y de investigación.
En la actualidad, el mundo se vuelve a encontrar ante una emergencia de salud, debido a la reciente pandemia declarada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), desatada por el virus COVID-19, ya que su impacto provoca una fractura en el mundo, obligando a miles de ciudades a tomar ciertas medidas de control que van desde el cierre de aeropuertos o al cese de actividades académicas.
La creciente interconexión del mundo (a través del comercio, las
comunicaciones, los viajes, la información y las finanzas) ha hecho posible el gran crecimiento económico que permite disminuir los niveles de pobreza y que brindan oportunidades para el mundo en desarrollo. Pero esa misma interconexión también magnifica el potencial de estos riesgos globales y complica su gestión (1).
Al estudiar la gravedad de una pandemia, la carga total de morbilidad sería de gran importancia, pero otras consecuencias serían aún más costosas. Las economías sufrirían de absentismo laboral, interrupciones en cascada en los mercados de bienes y servicios, y reacciones humanas al miedo y a los rumores, que pueden propagarse más rápidamente que la propia enfermedad. Los países pobres, especialmente los más vulnerables o frágiles, pueden ser los menos capaces de hacer frente a la situación (1).
En Ecuador, la expectativa que mantiene su gente sobre cómo su estado afrontará la emergente situación, se inclina hacia una débil estrategia y subdesarrollada organización, dando como resultado que muchas de las personas tomen decisiones en base a su conocimiento del problema y de la influencia de otras personas cercanas a su entorno.
Sin embargo, aún los resultados de esta nueva pandemia no dejan claro el verdadero alcance que tendrá en el sector económico, pero desde el mes de febrero de 2020 hasta la fecha, nos brinda un panorama crítico para muchas entidades comerciales, los cuales se debaten ante el endeudamiento y el definitivo quiebre, que deberán ser afrontados en los próximos meses.
- José M, Moreno M, Gorgojo L. El papel de la OMS y de otras organizaciones supranacionales. 2019. 81–122 p.