El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) es un desorden que ocurre comúnmente en la niñez y que usualmente persiste hasta la edad adulta (1).
Al pensar en el TDAH es normal colocar los problemas de la atención como la deficiencia central en este trastorno; sin embargo, recientemente algunos autores ven a los síntomas del TDAH como consecuencia de problemas en las funciónes ejecutivas (2).
En palabras del Dr. Russell Barkley, de la Medical University of South Carolina, «podemos pensar en las funciones ejecutivas simplemente como aquellas capacidades para el autocontrol que nos permiten sostener una acción y la resolución de problemas hacia una meta» (3).
Estas funciones ejecutivas sirven como un grupo de herramientas mentales que nos permite regular nuestro propio comportamiento con el tiempo para generar bienestar a largo plazo.
Se han identificado cinco dominios de las funciones ejecutivas que están involucrados en el autocontrol o autoregulación, y la mayoría de ellos (o probablemente todos) están involucrados en el trastorno:
Fluidez cognitiva: la habilidad para generar diferentes soluciones a un problema.
Planificación: la habilidad de pensar en los pasos necesarios para alcanzar la solución a un problema.
Memoria de trabajo: la habilidad de mantener información presenta mientras se lleva a cabo una tarea.
Control inhibitorio: la habilidad de inhibir o detener las acciones propias.
Flexibilidad cognitiva: la habilidad de cambiar a otra acción o conjunto de resolución de problemas cuando sea necesario.
Pennington and Ozonoff (4).
El Dr. Barkley sostiene que en el cerebro de un niño con TDAH existe un atraso en el desarrollo de la región del lóbulo frontal de alrededor del 30% en comparación con un cerebro neurotípico. El lóbulo frontal se encarga de la regulación, de la función ejecutiva y del control cognitivo, en esencia nos dice qué hacer con lo que sabemos y aprendemos. Como consecuencia de este atraso en el desarrollo, mucha de esta información no puede ser procesada y como consecuencia existen deficiencias en los dominios de la función ejecutiva (5).
De estos dominios, una deficiencia marcada del control inhibitorio puede causar problemas en muchas otras funciones ejecutivas; la memoria de trabajo, la autoregulación, el control motor, entre otras.
Aunque resulta claro el papel de estas deficiencias en las funciones ejecutivas dentro del TDAH, se ha cuestionado su especificidad para este desorden debido a que muchos otros trastornos psiquiátricos del neurodesarrollo también se relacionan con estas deficiencias (2).
En conclusión, el TDAH es un trastorno complejo y multifacetario, que no puede ser encasillado en problemas de atención o hiperactividad y que amerita una evaluación exhaustiva de los aspectos del desarrollo, educativos y psicológicos; y un tratamiento multidisciplinario que conjugue la farmacología con educación, entrenamiento de habilidades y asesoramiento psicológico.
Autor:
Alexander Molina
Coordinador P. CEN
Referencia bibliográfica
- Adler, L. A., Faraone, S. V., Spencer, T. J., Berglund, P., Alperin, S., & Kessler, R. C. (2017). The structure of adult ADHD. International Journal of Methods in Psychiatric Research, 26(1), e1555. doi:10.1002/mpr.1555
- MARIJE BOONSTRA, A., OOSTERLAAN, J., SERGEANT, J. A., & BUITELAAR, J. K. (2005). Executive functioning in adult ADHD: a meta-analytic review. Psychological Medicine, 35(8), 1097–1108. doi:10.1017/s003329170500499x
- Barkley, R. A. (2017) El TDAH y la función ejecutiva. Tomado de: https://childmind.org/es/articulo/el-tdah-y-la-funcion-ejecutiva/
- Pennington, B. F. & Ozonoff, S. (1996). Executive functions and developmental psychopathology. Journal of Child Psychology and Psychiatry 37, 51–87.
- Barkley, R. A. (2017) What is my ADHD child’s executive function age? Tomado de: https://www.graceunderpressure.blog/2017/10/16/what-is-my-childs-executive-function-age/