¿LA ECONOMÍA Y SALUD BIOÉTICA, SON INCOMPATIBLES?

La emergencia sanitaria  a causa del COVID-19  trae consigo  una crisis económica en la que nos encontramos sumergidos, esta se ve involucrada de manera directa con el área de salud. Por lo que mencionaremos un concepto general; las crisis  principalmente se reflejan en un cambio de modelo que  en menor o mayor medida va penetrando en los sistemas organizativos y en la forma de gestionar las infraestructuras esenciales de la sociedad.

En el ámbito de salud además de disminuir la inversión en sanidad, ha ocasionado otro cambio como la infrafinanciación de estructuras y el más importante fue la implementación de criterios puramente económicos y no basados en la búsqueda de la eficiencia en las medidas adoptadas en la gestión sanitaria.

Como podemos evidenciar tanto a nivel nacional como internacional ha existido saturación de hospitales y de las unidades de cuidados intensivos y falta de recursos. Ante esto se ha tenido que priorizar los recursos sanitarios especialmente intubación  e ingreso en UCI que según la Sociedad Española de Medicina Intensiva, Crítica y Unidades Coronarias  (SEMICYUC), esta situación debe ser conllevada y manejada como las situaciones de medicina catástrofe, aplicando una atención de crisis excepcional basada en la justicia distributiva y en la asignación de recursos sanitarios.

Según un consenso  efectuado  en maximizar el beneficio del bien común, el ingreso en UCI debe ser más estricto, se debe valorar  el ingreso  prioritariamente al que más se beneficie, ante pacientes críticos con otras patologías diferentes a la infección por covid-19. Realizando una valoración global de los pacientes, los clasifican según el modelo de cuatro prioridades clásico de la UCI, en el que recomiendan no ingresar a los pacientes con prioridades 3 y 4. Destacan de forma clara que la edad cronológica en ningún caso debería ser el único elemento para considerar en las estrategias de asignación.

Prioridad 1: pacientes críticos  e inestables, necesitan monitorización y tratamiento intensivo no puede ser referido fuera de UCI.

Prioridad 2: pacientes que precisan monitorización intensiva, pueden necesitar intervenciones inmediatas, no ventilados de forma invasiva.

Prioridad 3: pacientes inestables y críticos, con pocas posibilidades de recuperarse a causa de un enfermedad de base o aguda.

Prioridad 4: beneficio mínimo por enfermedad de bajo riesgo o situación de enfermedad avanzada terminal.

Fuente: Junta Directiva del Capítulo Español de ISPOR. ¿La Economía de la Salud y la Bioética, son incompatibles? DiarioFarma. 2020 Mayo ; 1(230).

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